En junio, las condiciones financieras locales entraron en "zona de estrés" por primera vez desde enero del 2016 debido a la crisis cambiaria y sufrieron la mayor caída mensual desde que Macri asumió la presidencia, según el índice del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) que cayó 17,9 puntos mientras que las condiciones externas cayeron 3,3 puntos por un aumento del riesgo emergente y europeo y una mayor volatilidad en los futuros de los commodities.
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Como resultado de estas caídas, el índice de condiciones financieras (ICF) sufrió una caída de 21,2 puntos, el tercer mayor retroceso de los últimos cuatro años, alcanzando así los 11,6 puntos y acumulando cinco caídas mensuales consecutivas. El indicador quedó lejos de los máximos alrededor de los 65 puntos de los últimos meses del 2017 y recortando todas las mejoras que tuvo durante la segunda mitad de 2016 y el 2017. El ICF se encuentra 53.2 puntos por debajo de un año atrás, un deterioro anual explicado por una caída de 40.2 puntos en las condiciones locales y de 12.8 puntos en las externas. Hay que remontarse al 2012 para encontrar deterioros anuales en las condiciones financieras de una mayor magnitud.
Respecto a las condiciones locales, del reporte se desprende que nueve de diez variables que componen el índice empeoraron, destacándose la devaluación esperada, la inflación y la tasa de interés. La única variable que mostró una mejora mensual fue la confianza de los bancos, debido a un repunte de los depósitos en dólares, producto del parking que hicieron muchos inversores luego de salirse de títulos en pesos, indicó el IAEF. "El deterioro de las condiciones financieras locales en los últimos dos meses no fue mayor por una notable mejora en la liquidez de corto plazo, que es un subproducto de la crisis cambiaria", agregó.
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