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El intento de una foto opositora sin rédito político
Por turno, los convidados se encargaron de cuestionar al Gobierno desde varias aristas: la riqueza de sus funcionarios; sospechas de corrupción; el INDEC, y la situación de las economías regionales, entre otros factores. Debieron aclarar, sin embargo, que la convocatoria no apuntaba a la creación de «un polo opositor» sino, en todo caso, de acuerdos puntuales «frente a la pérdida de institucionalidad», como explicó el presidente de FAA, Eduardo Buzzi.
Entre los invitados se destacó la presencia de Moyano, que ayer dio un paso clave en su intención de exhibirse como catalizador de la oposición. La estrategia será en adelante aglutinar a todos los sectores que, referenciados en el peronismo, sobre todo, estén distanciados o permanezcan en la vereda de enfrente del Gobierno. El camionero mantendrá esa línea a la par de la acción gremial que desplegará desde su CGT para exigir reivindicaciones para los sindicatos y rechazar la política oficial.
Del elenco que acompañó a Buzzi en el acto en Rosario Moyano buscará fortalecer los vínculos con quienes tiene proximidad o pertenencia partidaria afín, como Pablo Micheli, de la CTA opositora y de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE); el exministro de Economía Roberto Lavagna, y diputados del peronismo disidente como Francisco de Narváez, Eduardo Amadeo y Carlos Brown. De hecho, Brown se había mostrado en el escenario del acto que encabezó Moyano en junio en la Plaza de Mayo.
El encargado del armado político del camionero es el jefe del sindicato de peones rurales, Gerónimo Venegas (UATRE). El «Momo» es el principal responsable de convencer a Moyano de que es el único capaz de liderar el espacio de la oposición, disgregado tras las elecciones de octubre pasado.
El camionero ejerce un delicado equilibrio entre las propuestas de máxima de Venegas y los consejos de cautela que surgen de su propio entorno en la CGT. Entre ellos, Facundo Moyano, uno de sus hijos y jefe del sindicato de peajes, es uno de los más cuidadosos a la hora de referirse al Gobierno en sus declaraciones públicas. De la misma manera, otros dirigentes que lo acompañan en la central sindical de Azopardo explicaron que el límite que le pondrán será el peronismo, en sus variadas expresiones.
Según dijeron, el camionero no irá a la búsqueda de opositores sino que, en cambio, dejará que se le acerquen en la medida que pueda sostener las fotos consiguientes. En la misma línea y de manera progresiva, retomará los encuentros con espacios académicos y sociales para mostrarse como un líder razonable e intentar desligarse de la imagen negativa que suelen acarrear los sindicalistas.
La posibilidad de un acuerdo con el Gobierno parece para los colaboradores de Moyano menos que una quimera. Pero tampoco decidió todavía el camionero lanzarse a la política en la búsqueda de un cargo electivo.


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