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El iraní Majidi lleva al cine la vida de Mahoma
Majid Majidi, director de «Niños del paraíso», será el primero en representar en carne y hueso a Mahoma; preocupado por «la reacción de los ultraortodoxos». asegura que se asesoró concienzudamente.
Majid hizo este anuncio en Murcia por ser el lugar donde nació en 1165 el místico y pensador sufí Ibn Arabí, y que da nombre a un nuevo premio de cine promovido por el Ayuntamiento de la ciudad, que el sábado fue entregado al cineasta iraní. Con un reparto con actores del mundo islámico y algunos de Europa, la película se rodará en Marruecos, Irán, Siria, Jordania y, «probablemente», Yemen, según el cineasta responsable del único film persa candidato al Oscar, «Niños del paraíso» (1997).
Majidi (Teherán, 1959) dijo que éste es su proyecto cinematográfico más ambicioso e importante porque pretende oponerse a la imagen «negativa y errónea» que del islam se tiene en Occidente, que relaciona esta religión «con la violencia talibán y el terrorismo», cuando a lo que invita «en realidad es a la belleza, a la amistad, a la paz y al amor».
Aunque dice que no tiene miedo porque sólo quiere «mostrar la realidad», está «preocupado por la reacción de los ultra-ortodoxos» y «convencido y seguro» de los problemas que causará en el mundo islamico la violación de la interdicción de la representación iconográfica de Mahoma. Por ese motivo, se ha asesorado concienzudamente con varios ulemas y sabios, tanto sunitas como chiítas y de distintas tendencias, para evitar esos problemas, explicó Majidi, quien aseguró que está «preparado para afrontar y resolver» cualquier revés que se pueda generar con su nueva película por esta circunstancia. En su opinión, «para los círculos extremistas, la mera presencia de las mujeres en la vida pública es algo pecaminoso y prohibido, cuando para el auténtico islam la mujer es clara, luminosa e influyente».
Preguntado sobre la situación del caricaturista danés amenazado y atacado por sus viñetas de Mahoma, Majidi considera que el trabajo de Kurt Westergaard es «una ofensa a la dignidad» de la religión islamica. «Es un ataque a los sentimientos de 1.400 millones de personas que la profesan en todo el mundo, un gran pecado, un insulto, un acto muy negativo y un caos, más que un ejercicio de libertad», precisó.
Además, hechos como éste «no suceden de forma fortuita, sino que se producen desde hace años de manera programada y sistemática para atacar al islam con objetivos políticos determinados por parte de quienes los promueven», añadió. «Hay extremistas y fanáticos en todas las religiones, no sólo en la musulmana, sino también en la cristiana y en la judaica, pero eso no puede ser un obstáculo para la creación artística», que Majidi considera una vía para «tender puentes de amistad», ya no entre los pueblos del mundo, sino entre «los gobiernos, que son los que crean los problemas». «En Afganistán e Irak mueren personas a diario desde hace años por objetivos e intereses de otros países y potencias como Estados Unidos, porque en la actualidad, como en la que época en la que vivió Mahoma, con esclavitud, infanticidios femeninos, salvajismo, barbarie, oscurantismo e ignorancia, quienes gozan de muchos bienes materiales someten a los demás».
A su juicio, además de un «buen y correcto conocimiento» de las diferentes culturas y religiones, «las relaciones culturales, las artes, el cine, son muy importantes para crear vínculos de amistad» entre los pueblos. No obstante, el cine es un arma de doble filo porque «en muchas ocasiones Occidente ha mostrado en la gran pantalla un rostro falso y violento relacionado con el terrorismo, no con el islam».
Agencia EFE


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