Lo de Brad Mehldau es la sencillez llevada al extremo. Es el aprovechamiento de los recursos más cercanos, la comunicación directa, el diálogo entre los músicos desde lo más primario, la recreación de conocidos standards jazzeros y canciones pop y composiciones propias. Es casi lo más básico que un músico, o un trío de músicos como en este caso, puede ofrecer.
¿Dónde está entonces lo maravilloso de un concierto que estuvo entre lo mejor que ha sucedido hasta ahora en la temporada, logrando que el público, que no alcanzó lamentablemente a colmar la enorme sala del Gran Rex, se enloqueciera aplaudiendo y pidiendo bises, mientras los muchos músicos presentes en la sala se miraban con sonrisas cómplices? Sin dudas porque Mehldau y sus compañeros no necesitan de artilugios, ni de grandes atrevimientos formales o armónicos, ni de despliegues virtuosísticos de acróbatas. Les basta con tocar, con mostrar esos temas, con respetar una estructura clásica en el jazz de exposición-sección improvisada-reexposición, con divertirse en ese juego de repentismo del que caracteriza a esta música.
Mehldau, Larry Grenadier y Jeff Ballard -en una formación que ha tocado cientos de veces y que ha grabado varios discos- son tres grandes conocedores de sus respectivos instrumentos y, por cierto, se permiten sendos lucimientos personales "para la tribuna". Y, en ese sentido, los aplausos entusiasmados les caben a todos, aunque hay que hacer una mención especial para el contrabajista, dueño de un sonido cada vez más bello que no le ha hecho perder afinación ni precisión.
Fueron unos pocos títulos en las dos horas de música. Pero más allá de eso, siempre lo más rico estuvo en la frescura con que los tocan y en los aportes personales que nunca rompen con el lenguaje del bebop y sus alrededores. En ese contexto, transcurrieron presentados con voluntad, en castellano, por el propio Brad- la canción de Paul McCartney "Great Day": "Sehnsutch" y "Ten Tune", del propio Mehldau, composiciones de Charlie Parker ("Dexterity"), Johnny Mandel ("Where do you Start") y Thelonious Monk (Monk's Dream") y un cover de "Midnight Rider" de los Allman Brothers , entre otros. Aunque en ese puente que se establece entre el pop y el jazz, el punto más alto del concierto llegó con una extensa, muy bien desarrollada, explosiva y muy imaginativa versión de "And I Love Her" de Los Beatles.
| R.S. |


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