8 de mayo 2017 - 00:00

El “mal menor” que libró a Europa de su peor pesadilla

La derrotada proponía retirar al país de la UE. El nuevo presidente, con votos pero sin estructura, deberá mostrar éxitos rápidamente.

DESAHOGO. Simpatizantes de Emmanuel Macron celebran en París al conocer el resultado del balotaje. Francia se evitó un trauma de consecuencias impredecibles.
DESAHOGO. Simpatizantes de Emmanuel Macron celebran en París al conocer el resultado del balotaje. Francia se evitó un trauma de consecuencias impredecibles.
París - Marine Le Pen quería emular a Donald Trump y convertirse en presidenta de Francia. Acceder al palacio del Elíseo como una "outsider", como aquel, y erigirse en "la voz del pueblo" a través de una campaña alarmista, con difamaciones contra los extranjeros y Europa y con promesas de salvación. La pesadilla de Berlín y Bruselas.

Pero poco antes de llegar a la meta, Emmanuel Macron, un exbanquero, de tendencia liberal y promercado, que hace algunos meses casi no era considerado, le puso un freno a la heredera del ultraderechista Frente Nacional (FN).

El país se encontraba frente a una clara disyuntiva y los franceses se decidieron mayoritariamente a favor de Europa y contra el aislamiento, a pesar del temor frente a la ola de terrorismo y de una profunda crisis económica. Pero el resultado electoral también muestra otra cosa. El populismo sigue en pie tras el "brexit" en el Reino Unido y el triunfo de Trump en Estados Unidos, aunque esta vez en Francia (todavía) no haya alcanzado la victoria.

Ahora, el exasesor del presidente socialista François Hollande y también exministro de Economía se convertirá en pocos días, a sus 39 años, en el presidente más joven de la historia de Francia. Con su movimiento "En Marche!" desplazó tanto a conservadores como a socialistas, los dos partidos tradicionales.

El alivio se hizo sentir en los países de la Unión Europea (UE), ya que una victoria de Le Pen podría haber significado un terremoto para el bloque. La candidata ultraderechista amenazaba con una posible salida de Francia de la UE, el abandono del euro y del espacio Schengen de libre circulación de personas. Pero los franceses optaron por la alternativa proeuropea.

De todos modos, también queda claro que para muchos Macron representó el mal menor. En la primera vuelta del 23 de abril el candidato conservador François Fillon y el de izquierda Jean-Luc Mélenchon no lograron pasar a la segunda vuelta definitoria pero obtuvieron cada uno cerca de un 20% de los votos.

Ese 40% estuvo ayer en disputa. Muchos seguidores de Mélenchon se negaron a brindar su respaldo a Macron por considerarlo elitista y neoliberal. En las calles se escuchaba: "Yo me quedo en casa". A último momento, muchos se volcaron finalmente por Macron solamente para evitar una victoria de Le Pen.

A pesar de todo, esta elección sigue representando un éxito para el FN. Marine Le Pen logró casi duplicar el resultado de su padre Jean-Marie Le Pen de 2002. El fundador del FN y negacionista del Holocausto llegó en aquella oportunidad a competir en segunda vuelta contra Jacques Chirac, lo que desató una gran conmoción. Al final él obtuvo un 17,8% y Chirac ganó con un 82,2%, con el apoyo de la izquierda.

Su hija modernizó al FN y se volvió una candidata atractiva incluso para muchos trabajadores que antes se inclinaban por opciones de izquierda. El partido de extrema derecha es ahora un importante factor de poder en el escenario nacional. Representa sobre todo a la población de las zonas rurales que se sienten ajenas a París y temen a la inmigración y al terror islamista.

El liderazgo de Macron, quien no se define ni de izquierda ni de derecha, volverá a ser puesto a prueba en junio, cuando se lleven a cabo las elecciones legislativas. "En Marche!" todavía no cuenta con representación parlamentaria. Para modificar eso, Macron necesitará mostrar éxitos rápidamente.

La UE apuesta a que Macron logre lo que Hollande no pudo: reformar Francia. ¿Cuál es el plan de Macron? Por ahora sólo se conocen sus slogans de campaña: hacer al país más competitivo, flexibilizar las leyes laborales, recortar el empleo en el sector público y ahorrar 60 mil millones de euros en cinco años.

Pero todavía hay muchos interrogantes y puede faltar mucho tiempo hasta que se vean los frutos de sus medidas. Como dijo François Mitterrand en 1981 en su asunción como presidente, en la elección hubo solo un ganador: "la esperanza".

Agencia DPA

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