8 de febrero 2017 - 00:00

“El matadero humano”, la prisión donde Al Asad ya ejecutó a 13 mil disidentes

Antes de que comenzara la guerra civil en 2011, el predio era conocido como “la cárcel roja”. De acuerdo con versiones de testigos, quienes son trasladados allí están expuestos a una muerte segura.

SOBREVIVIENTE. Omar Alshogre, de 21 años, estuvo al borde de la muerte en la cárdel de Saydnaya, pero pudo escapar y cruzar a Turquía (foto izq). Hoy vive como refugiado en Estocolmo, Suecia.
SOBREVIVIENTE. Omar Alshogre, de 21 años, estuvo al borde de la muerte en la cárdel de Saydnaya, pero pudo escapar y cruzar a Turquía (foto izq). Hoy vive como refugiado en Estocolmo, Suecia.
Beirut - La cárcel de Saidnaya, al norte de Damasco, se convirtió en los últimos cinco años en un "matadero humano", denunció ayer Amnistía Internacional (AI), que afirmó que unas 13.000 personas, la mayoría civiles que se cree que eran opositores, murieron allí ejecutadas extrajudicialmente.

En un informe, la ONG reveló que entre 2011 y 2015 grupos de unos 50 reclusos eran ahorcados una o dos veces por semana en mitad de la noche y en secreto en ese centro penitenciario, una práctica que es posible que continúe en vigor.

De acuerdo con testimonios de testigos, los prisioneros eran llamados por sus nombres y se les comunicaba que iban a ser trasladados a otras cárceles, pero, en realidad, eran transferidos con los ojos vendados a otra celda de Saidnaya, donde eran golpeados y después llevados a otro edificio para ser ultimados. Un antiguo juez que asistió a estas ejecuciones extrajudiciales explicó a AI que "se los mantenía colgados durante 10 o 15 minutos. Algunos no morían porque eran delgados, como los más jóvenes, cuyo peso no los mataba, así que los ayudantes de los funcionarios tiraban de ellos y les rompían el cuello".

En su investigación, AI destacó que ninguno de los ahorcados recibió nada parecido a un juicio real, ya que tan sólo comparecían uno o dos minutos ante lo que se denomina una Corte Militar de Campaña, fuera del sistema judicial oficial.

De acuerdo con el relato, muchos prisioneros fallecieron en este presidio por las torturas repetidas y la privación de comida, agua y medicamentos, aseguró la organización internacional, que para elaborar el documento contactó con 84 testigos entre antiguos reos, jueces, abogados y guardias.

El abogado y defensor de los derechos humanos Mazen Darwish no estuvo en Saidnaya, pero pasó más de tres años encarcelado en otros lugares en los que sufrió toda clase de abusos.

En la primera etapa de su cautiverio estuvo en un centro de la Inteligencia Aérea (servicios secretos), sin ningún tipo de comunicación con el exterior y donde, según dijo por teléfono desde su exilio en Alemania, las torturas eran diarias. "Allí nos investigaban y para extraer confesiones nos golpeaban, aplicaban descargas eléctricas y colgaban a los detenidos del techo. Mucha gente moría durante esas sesiones", rememoró.

Darwish estaba acusado por las autoridades de "promover actos terroristas", aunque él detalló que fue arrestado por supuestamente "publicar noticias falsas e incitar a la celebración de manifestaciones". Fue puesto en libertad el pasado 10 de agosto en virtud de un indulto presidencial.

El dirigente opositor sirio Hisham Marwa aseguró que el informe no es una sorpresa. "Hemos presentado reportes similares sobre esa prisión y otras a todos los grupos de derechos humanos y a la ONU", dijo Marwa, miembro de la delegación que negoció en la cumbre celebrada el mes pasado en Kazajstán.

"Casi todos los prisioneros de Saydnaya son presos políticos y la mayoría eran manifestantes pacíficos. La llaman la cárcel roja, a la que la gente es llevada solamente para ser ejecutada o golpeada hasta la muerte. Nadie entra a la llamada cárcel roja y vuelve a salir", añadió.

Estimaciones de defensores de los derechos humanos sirios calculan que desde 2011 murieron en las cárceles del régimen sirio un total de 50.000 personas, muchas a causa de las torturas. Hace tres años se conocieron más de 50.000 imágenes de muertos que contrabandeó un exfotógrafo militar al extranjero en 2013. En las fotos se ven acumulaciones de cadáveres con graves rastros de maltratos.

Agencias EFE y AFP

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