Faltan horas para que finalice 2009, y si no tenemos alguna sorpresa negativa, lo más probable es que lo hagamos con los principales indicadores bursátiles marcando sus respectivos máximos anuales. Con esto en mente, el 0,26% que subió el Dow ayer al cerrar en 10.547,08 puntos no fue más que un incidente. Para explicar el arranque alcista que tuvo el mercado bursátil, se usó como excusa que las ventas minoristas entre el 1 de noviembre y el 24 de diciembre crecieron un 1% frente a igual período del año pasado. Es claro que no fue un número para descorchar champán, lo que explica por qué hacia las dos de la tarde los tres grandes indicadores del mercado habían entrado en territorio perdedor. En un sentido similar se explica por qué el durísimo invierno que están sufriendo los norteamericanos no se ha traducido hasta aquí en un mayor consumo de energía. Sin embargo, el precio del petróleo tocó ayer a u$s 79,12 por barril, reflejando que no es la demanda lo que esta impulsando el precio de los commodities. Esta cosa puede ser como viene siendo la merma del dólar, que retrocedió ayer frente a las principales monedas.
Aprovechando el bajo volumen negociado, podemos aclarar alguna de las cosas. Quien en el peor momento de 1933, cuando el mercado accionario norteamericano supo alcanzar su mínimo histórico, hubiese invertido u$s 100 replicando el promedio industrial Dow Jones hoy tendría en valores constantes algo menos de u$s 800, esto es, una ganancia anual del 2.737%.
Alguien nos sugirió que hiciéramos algún comentario aprovechando que ayer fue el Día de los Inocentes, pero recordando que la jornada rememora a los «santos inocentes», esto es, a los recién nacidos y no nacidos que fueron asesinados para evitar el nacimiento de alguien a quien se consideraba «peligroso», tal vez sea mejor aprovechar la circunstancia para pensar en lo que hemos hecho de bien y de mal.
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