20 de noviembre 2009 - 00:00

El mercado se acomoda mirando un nuevo año

El mercado se acomoda mirando un nuevo año
Podemos decir que ayer las cosas volvieron a funcionar con relativa normalidad. El dólar recuperó terreno (0,2%), el Dow retrocedió un 0,9% a 10.332,44 puntos y el costo del dinero descendió (un 3,342% a 10 años). Decimos relativa porque, salvo el oro (trepó a u$s 1.141,40 por onza), los commodities se movieron a la baja. A primera vista, esto puede parecer que refleja dos escenarios distintos, pero si vemos que la suba del oro sugiere mayor inflación y la baja del petróleo (se desplomó un 3% a u$s 77,46 por barril) en el mejor de los casos una economía poco expansiva, la ecuación es: poco crecimiento + alta inflación = estanflación (ojalá no sea así). Otro elemento en este sentido fue el comportamiento de los treasuries, cuyas tasas cortas subieron, las largas bajaron y se tornaron negativas a 2 años.

Para algunos, el disparador de la baja fue Obama. La mera idea de que el presidente sugiriera la posibilidad de una recesión doble -reportaje del miércoles- alimentó la desconfianza entre los inversores. Lo interesante es que lo que intentó mostrar Barack es cierta responsabilidad fiscal antes de pedirle más dinero (¿un regalo de Navidad?) al Congreso, calmando al mismo tiempo el malestar de los chinos.

Lo cierto es que, mirando hacia atrás -antes de marzo-, podemos ver que en lo peor de la crisis el dólar fue el único/último refugio de los inversores. Es así como, cuando las noticias son malas, esto se vuelve a repetir. Más que los dichos presidenciales, ayer habría bastado un nuevo informe negativo en el frente inmobiliario y el del empleo para poner en duda la recuperación económica y disparar la suba del dólar con la consiguiente sucesión de hechos. Con seis semanas para terminar el año, todos queremos poder celebrarlo y estamos mucho más prudentes. Para hoy, lo de Dell no es demasiado bueno...

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