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El mercado se acomoda mirando un nuevo año

Para algunos, el disparador de la baja fue Obama. La mera idea de que el presidente sugiriera la posibilidad de una recesión doble -reportaje del miércoles- alimentó la desconfianza entre los inversores. Lo interesante es que lo que intentó mostrar Barack es cierta responsabilidad fiscal antes de pedirle más dinero (¿un regalo de Navidad?) al Congreso, calmando al mismo tiempo el malestar de los chinos.
Lo cierto es que, mirando hacia atrás -antes de marzo-, podemos ver que en lo peor de la crisis el dólar fue el único/último refugio de los inversores. Es así como, cuando las noticias son malas, esto se vuelve a repetir. Más que los dichos presidenciales, ayer habría bastado un nuevo informe negativo en el frente inmobiliario y el del empleo para poner en duda la recuperación económica y disparar la suba del dólar con la consiguiente sucesión de hechos. Con seis semanas para terminar el año, todos queremos poder celebrarlo y estamos mucho más prudentes. Para hoy, lo de Dell no es demasiado bueno...


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