Parecía imposible, pero la última rueda -la del jueves- demostró que el poder de los alcistas sigue incólume. Lo que hasta ese entonces era un retroceso de más de 2%, terminó merced al 3,14% que «voló» en ese entonces el Dow al cerrar en 7.837,11 puntos, con una suba del 0,8% alcanzando así la quinta semana consecutiva de subas para el mercado.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Podemos seguir la opinión mayoritaria y escudarnos en los buenos números contables que adelantó el banco Wells Fargo, impulsando a todo el sector financiero, para explicar la euforia entre los inversores (la verdad es que no hubo ninguna otra noticia relevante). Pero no suena demasiado creíble que por un «adelanto» el Dow experimente una de las diez mayores subas del año. De hecho, si dejamos de lado la suba del petróleo (trepó a u$s 51,97 por barril) el resto de los commodities se movieron a la baja, evidenciando que la apuesta se circunscribió prácticamente a lo bursátil. Nos queda entonces la idea que seguimos transitando por un «bull market», para lo que -si la historia no miente- nunca hacen falta demasiadas razones. El colofón de esto es que la suba puede continuar, pero cada día que pase hay que ser más prudentes.
En los próximos días Goldman, el JP Morgan, Citigroup y General Electric darán a conocer sus balances y cualquiera de ellos es capaz de derribar el tablero por el piso. No olvidemos que en el «mundo real» las señales aún no son buenas.
Dejá tu comentario