6 de marzo 2012 - 00:00

El metalúrgico Caló, con apoyo de sindicalistas “independientes”

El metalúrgico Antonio Caló consiguió ayer otro guiño favorable para postularse como nuevo jefe de la CGT por parte del sector de los «independientes». El grupo, que integran Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) dio su aval para impulsar a Caló en caso de obtener consenso mayoritario en la interna de la central obrera.

Esa chance, que los aliados de Hugo Moyano intentarán bloquear, también fue aprobada por el taxista Omar Viviani, hasta el año pasado aliado cercano del camionero. En todos los sectores, sin embargo, aclararon que en función de los tiempos con que se maneja la dirigencia de la CGT, pergeñar una nueva conducción con cuatro meses de antelación -en julio se hará el congreso de la central- suena apresurado.

Como informó ayer este diario, Caló activó su propia candidatura luego de sondear los avales dentro de la Unión Obrera Metalúrgica, que hasta hace pocas semanas parecían esquivos. De todos modos, el envión final provino de la Casa Rosada, que apuesta a un reemplazante de Moyano más alineado con el oficialismo y menos confrontativo que el camionero.

Andrés Rodríguez fue el anfitrión ayer del encuentro que mantuvieron Caló, Martínez, Lingeri y Viviani. El taxista les aclaró que por su parte también intentará postularse a suceder a Moyano. La postura de Viviani fue analizada con sospechas por los presentes: descreen que su alejamiento de Moyano sea definitivo y suponen que su candidatura puede esconder el interés del sector del camionero de mantener la hegemonía cualquiera fuese el próximo secretario general de la CGT.

Caló, en tanto, continuará en los próximos días su gira proselitista. Luego de haber obtenido los avales necesarios dentro de la propia UOM, y ayer con los «independientes», buscará una reunión con los «gordos», el sector de grandes gremios de servicios que capitanean Armando Cavalieri (Comercio), Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Carlos West Ocampo (Sanidad).

Se trata de un encuentro apenas protocolar: los «gordos» aceptarían cualquier candidato que no fuese Moyano para tomar las riendas de la CGT en los próximos cuatro años.

El dilema que afrontan tanto los «independientes» como los «gordos», empero, es la posibilidad cierta de una central obrera sin Moyano. Esa alternativa no les conviene ni al Gobierno ni a los sectores internos de la CGT, que saben que el camionero como líbero mantendrá intacta su capacidad de daño.

Esa certeza fue uno de los ejes del encuentro de ayer. En esa línea, la estrategia a seguir por los nuevos aliados será la búsqueda de garantías de que Moyano, ante la eventualidad de tornarse imposible su reelección, termine por aceptar un cargo de relevancia en la futura estructura.

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