29 de octubre 2018 - 00:00

El miedo primó en el ánimo de los electores

Los seguidores del ultraderechista votaron para impedir que regrese el “modelo corrupto” del PT. Mientras que los simpatizantes de la izquierda no ocultaron su pánico frente al “discurso del odio” del favorito.

Río de Janeiro y San Pablo - Los brasileños acudieron ayer a las urnas para votar "contra la corrupción", como pregonó el ultraderechista Jair Bolsonaro, o "contra el odio", consigna que impulsó el izquierdista Fernando Haddad.

En un centro electoral del acomodado barrio de Moema, en San Pablo, la empresaria Ana Lúcia Gercici fue de las más madrugadoras para sufragar en los comicios elecciones que ella considera "definitivas por muchas cosas".

Esta mujer de 51 años está convencida de que el futuro de Brasil pasa por el exmilitar de 63 años y está decidida a irse a vivir a Italia si gana el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado por corrupción.

"Las personas honestas, trabajadoras, se sienten demasiado defraudadas como para votar por un ladrón y no logramos entender por qué votan por un ladrón', exclamó la empresaria.

En una escuela de la Villa Militar, en el oeste de Río, donde votó Bolsonaro entre gritos de "mito, mito", Jarbas Carlini, un metalúrgico desempleado, afirmó que "Brasil va a vencer", con una réplica de la trofeo de la Copa del Mundo en las manos.

Este elector bolsonarista de 50 años votó en Lula (2003-2010) en dos ocasiones, pero decidió dejar de votar al PT "decepcionado" con los numerosos escándalos que involucraron al partido. "Trabajé, estudié mucho, y hoy estoy desempleado. Entonces, vemos esperanza en él (Bolsonaro). Se acabó el PT, aquella robadera", advirtió.

La retórica inflamada de Bolsonaro, un defensor de la dictadura militar (1964-1985) conocido por sus comentarios ofensivos contra las minorías y sus planes de flexibilizar el porte de armas, electrizó esta campaña, marcada por los insultos y las agresiones.

En la fila al escuela Cícero Pena, frente a la icónica playa de Copacabana, Elias Chaim, un estudiante de ingeniería y productor musical explicó que, aunque no le gustaba ninguno de los dos candidatos, votó por el izquierdista. "El discurso de odio y de intolerancia representa un riesgo para nuestro país", dijo.

En el colegio paulista en el que votó Haddad, militantes del PT esperaron al candidato con rosas blancas y rojas, paraguas arcoíris y cantando canciones tradicionales de la izquierda, alternadas con gritos de "Brasil, urgente, Haddad presidente".

Renata Arruda, una trabajadora de telemarketing de 41 años, rompió a llorar: "Nunca viví una elección tan polarizada. Creo que es porque Bolsonaro es una persona muy agresiva, muy loca. Mi padre y mi madre vivieron la dictadura, y tengo miedo de que vuelva eso", lamentó.

Los partidarios de Haddad salieron a votar con libros bajo el brazo. Los títulos, Angustia, 1984 y Cómo mueren las democracias, fueron elegidos cuidadosamente.

En redes sociales, bajo las etiquetas #LivroSim y #ArmaNao (Libro sí, armas no), protestaron contra la propuesta de Bolsonaro de flexibilizar el porte de armas, y en respuesta a videos que circularon durante la primera vuelta del 7 de octubre de electores presionando los botones de la urna electrónica con un arma.

Cómo mueren las democracias, de Daniel Ziblatt y Steven Levitsky; Cómo conversar con un fascista, de Marcia Tiburi; o Unidos por la libertad, de Rafael Guimaraens; fueron otros de los libros seleccionados por los votantes.

Agencia AFP

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