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El mismo peronismo de Eva, hoy presente
TRES MIRADAS SOBRE EL LEGADO DE EVA: El peronismo sigue mutando y multiplicándose aun 60 años después del fallecimiento de Eva Perón. En esta oportunidad, Ámbito Financiero presenta tres miradas sobre el legado de la exprimera dama. El diputado kirchnerista del Frente para la Victoria, Jorge Landau; el PRO peronista Jorge Triaca y la disidente Graciela Camaño, del Frente Peronista, analizan la influencia de las medidas impulsadas por Evita en el desarrollo del movimiento peronista y de la Argentina del siglo XXI.
Retrato de Eva Duarte de Perón tomado en 1951 en la residencia presidencial, cuando su enfermedad ya avanzaba.
Parece superfluo recordar que fue ella la que completó para la mitad de los argentinos, treinta y cinco años después, la reforma política iniciada con la Ley Sáenz Peña extendiendo a la mujer el derecho a votar y ser elegidas. Y que fue la que extendió a la mujer la igualdad jurídica en el matrimonio y la patria potestad, y fue también ella sola la que se animó un 1 de Mayo a pegarle un cachetazo al secretario general de la CGT, José Espejo, por querer desafiarlo a Perón. Pero también la que tuvo la audacia de recibir a Golda Meir, ministra de Trabajo del Estado de Israel, que viajó especialmente en 1951 para agradecerle las donaciones recibidas por el Estado recientemente creado.
Hoy cuando el antiperonismo se manifiesta en el evitismo, ensalzando su figura antepuesta a la de Perón, yo la recuerdo como la cofundadora del Movimiento Peronista que subordinara al sindicalismo a una conducción política y la que nos legara su expresión política y electoral: el Partido Justicialista. Es el mismo partido que sesenta y cinco años después gobierna hoy la Argentina, el que diera a la Argentina la primera presidenta mujer, el mismo justicialismo que conduce Cristina Fernández de Kirchner y el que reúne a dieciséis gobernadores, a la mayoría de los intendentes del país, a los bloques mayoritarios de diputados y senadores nacionales y provinciales, concejales, militantes. Es el mismo justicialismo donde se expresa el grueso de los trabajadores sindicalizados de la Argentina, donde están los movimientos sociales y al que la juventud masivamente se ha incorporado. Es el mismo Partido al cual entregara su vida y su muerte Néstor Kirchner y el que lo presidiera hasta el último minuto de su vida.
Es el justicialismo de la Evita que nos recordara que «... más abominable aun que los imperialismos son las oligarquías nacionales que se entregan vendiendo y a veces regalando por monedas o por sonrisas la felicidad de sus pueblos» y ésa es la impronta de nuestro justicialismo, es el que está al lado de los excluidos, de los postergados y de las minorías. Hoy cuando tantos reivindican a Evita como propia pero forman parte de la estrategia de las oligarquías lo que importa para no confundirse es que ésta sigue estando viva en la fuerza política que el pueblo reconoce en cada instancia electoral desde hace sesenta y cinco años porque es el que hoy desde el mandato del pueblo que resume Cristina se le sigue plantando a la oligarquía y a las corporaciones, el mismo peronismo que se une a los hermanos latinoamericanos ante los poderosos. Ese es el que está dentro del Frente para la Victoria, es el justicialismo que nos legó Evita, ahí es donde Evita vive. Es desde ese mensaje de amor al pueblo, que es la contracara del enfrentamiento a los poderes constituidos, es desde ahí, donde hoy y aquí no nos deja desviar.


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