Las empresas estadounidenses aceleraron sus planes de financiamiento y buscaron captar más de u$s40.000 millones en los mercados de crédito durante una de las jornadas más activas del año, impulsadas por el renovado apetito de los inversores tras el acuerdo provisional alcanzado entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz.
Las empresas de EEUU salieron masivamente a buscar financiamiento tras la tregua con Irán: cuál es el motivo
Compañías estadounidenses intentaron captar más de u$s40.000 millones en los mercados de crédito aprovechando la mejora del clima financiero luego del acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz.
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El petróleo se acerca a niveles previos a la guerra en Medio Oriente y las bolsas globales extienden las subas
Las empresas empiezan a celebrar la tregua ante la expectativa de que baje la inflación.
La mejora del clima financiero se reflejó rápidamente en los mercados globales. Los precios del petróleo profundizaron su caída, las acciones avanzaron y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense de corto plazo retrocedieron, en una señal de que los inversores redujeron sus expectativas de nuevas subas de tasas por parte de la Reserva Federal.
En ese contexto, varias compañías aprovecharon la ventana de mercado para emitir deuda según Bloomberg. Entre ellas se destacó Nvidia, que se perfiló como uno de los mayores emisores dentro del segmento de grado de inversión. Al mismo tiempo, Qnity Electronics lanzó una de las colocaciones más relevantes del mercado de préstamos apalancados, en un escenario donde la mejora en los precios de los bonos de alto rendimiento impulsó una caída de los rendimientos exigidos por los inversores.
“La situación es excepcional. Los fundamentos corporativos son sólidos y las condiciones técnicas del mercado son muy favorables”, señaló Tom Murphy, director de crédito con grado de inversión para Estados Unidos en Columbia Threadneedle. Según el especialista, el mercado se encuentra completamente abierto para nuevas emisiones.
La fuerte demanda de deuda corporativa no es un fenómeno reciente. Los fondos especializados en bonos con grado de inversión acumulan trece meses consecutivos de ingresos netos de capital, impulsados por inversores que continúan buscando alternativas de rendimiento en un entorno financiero todavía marcado por tasas elevadas.
Si bien el acuerdo entre Washington y Teherán ayudó a mejorar el sentimiento de mercado, los analistas consideran que muchas compañías probablemente hubieran salido a financiarse de todas formas. A pesar de los meses de conflicto en Medio Oriente, los diferenciales de crédito se mantuvieron relativamente estables gracias a la abundante liquidez disponible y al interés de los inversores por incorporar riesgo corporativo a sus carteras.
Otro de los factores que sostuvo la actividad fue el dinamismo del mercado de obligaciones de préstamos garantizados (CLO, por sus siglas en inglés), principal comprador de préstamos apalancados. Según Michael Marzouk, gestor de carteras de Aristotle Pacific Capital, los administradores de estos vehículos mantienen elevados niveles de liquidez y continúan encontrando atractivos los fundamentos financieros de las empresas.
Gran parte de las operaciones anunciadas durante la jornada tuvieron como objetivo refinanciar deuda existente. Sin embargo, también hubo emisiones vinculadas a operaciones corporativas y adquisiciones.
Uno de los casos más relevantes fue el préstamo apalancado por u$s2.500 millones impulsado por un grupo de entidades lideradas por Banco Santander para financiar la compra de activos de generación eléctrica por parte de LS Power a Constellation Energy. Paralelamente, varias entidades financieras iniciaron la colocación de préstamos por u$s2.750 millones destinados a respaldar la adquisición de una participación mayoritaria en la división Castrol de BP por parte de Stonepeak Partners.
Por qué se espera que siga mejorando el mercado del crédito corporativo en EEUU
Los analistas consideran que una eventual consolidación de la tregua entre Estados Unidos e Irán podría seguir favoreciendo al mercado de crédito. Desde Bank of America señalaron que una nueva caída de los precios del petróleo ayudaría a reducir las presiones inflacionarias y beneficiaría especialmente a los sectores más sensibles al ciclo económico.
El contexto también favorece una compresión adicional de los diferenciales de crédito, que ya se encuentran cerca de mínimos históricos dentro del segmento de grado de inversión en Estados Unidos.
A ello se suma una cuestión de calendario. Muchas compañías decidieron adelantar sus emisiones antes de la reunión de política monetaria de la Reserva Federal prevista para esta semana, un evento que podría modificar las expectativas de mercado y alterar las condiciones de financiamiento.
Además, el feriado nacional del viernes en Estados Unidos y diversos eventos que concentrarán la atención de los inversores reducen la cantidad de jornadas efectivas para concretar nuevas colocaciones, lo que incentivó a las empresas a acelerar sus operaciones.
Con abundante liquidez, demanda sostenida y menores temores inflacionarios tras la caída del petróleo, el mercado de crédito corporativo estadounidense atraviesa uno de sus momentos más favorables del año, ofreciendo a las compañías una oportunidad para refinanciar pasivos, financiar adquisiciones y asegurar recursos en condiciones todavía atractivas.
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