El mensaje de Cristina de Kirchner ayer a la Asamblea Legislativa dejó algunas enseñanzas e innovaciones en el plano de la producción televisiva.
Hubo un episodio que pareció estar fuera de control y que exasperó a muchos televidentes. Detrás de la Presidente podía verse la puerta de ingreso al estrado de presidencia con su correspondiente picaporte de bronce francés. Alguien se dedicó durante todo el mensaje a moverlo (como un intento de abrir la puerta). Así la única imagen que acompañaba a la Presidente fue la del movedizo picaporte.
La puntillosa transmisión de las imágenes estuvo coordinada al segundo con el mensaje presidencial. Dio la sensación que el director de cámaras conocía el recinto más que los propios diputados y senadores: cada vez que la Presidente mencionaba algún tema se enfocaba al legislador de referencia. Las caras del PRO, cuando Cristina de Kirchner castigó al jefe porteño por los subtes o la de María Eugenia Estenssoro cuando se mencionó a su padre no sólo por su rol en YPF sino por las dudas sobre su muerte, fueron los ejemplos más claros.
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