22 de mayo 2015 - 00:00

El padre Mugica revive en escena

Nelson Rueda es la gran revelación de una pieza que sin dar nombres, salvo el de Juan Perón, y con muy pocas referencias históricas, consigue el milagro de revivir, poéticamente, la vida y el pensamiento de Mugica.
Nelson Rueda es la gran revelación de una pieza que sin dar nombres, salvo el de Juan Perón, y con muy pocas referencias históricas, consigue el milagro de revivir, poéticamente, la vida y el pensamiento de Mugica.
"La bestia rubia" de A. Gallina. Dir.: T. Santana. Int.: N. Rueda y elenco. Mús.Orig.: R. Keselman. Coreog.: M. Fernández. (Teatro del Pueblo)

El sacerdote tercermundista Carlos Mugica murió acribillado el 11 de mayo de 1974 por un sicario de la Triple A. Así lo determinó la Justicia argentina, aunque la sospecha que recaía sobre Montoneros nunca se aplacó, dado que el religioso también había recibido amenazas de dicha organización guerrillera. Hijo de la alta burguesía, católica y antiperonista, Mugica dio un gran salto ideológico al profundizar su contacto con los sectores más humildes. "Su opción por los pobres" sacudió el mapa político de los años 60 y 70; ya que además de reivindicar al socialismo ("es el régimen que menos contraría la moral cristiana", le soltó a Bernardo Neustadt en una emisión del programa "Tiempo Nuevo"), también ofreció su incondicional apoyo a.Perón. Pero su activa labor social en la Villa 31 de Retiro y su firme independencia política, lo pusieron en la mira de todos los sectores.

Su macabro final parece haberse sellado cuando colaboró -por orden de Perón- en el Ministerio de Bienestar Social junto a José López Rega. Como es sabido, la relación terminó muy mal: Mugica fue difamado por el siniestro ministro y pronto recibió más amenazas de muerte. Y sin embargo el sacerdote no tenía miedo de morir, sino de ser expulsado de la Iglesia. No sólo por su militancia política sino por su revolucionaria gestión religiosa que lo llevó a crear su propio rezo para sacerdotes villeros ("Señor, perdóname por decirles 'no solo de pan vive el hombre' y no luchar con todo para que rescaten su pan").

Estas plegarias, así como otros pensamientos y declaraciones de este brillante hombre de la Iglesia brindan un nítido retrato en "La bestia rubia", un espectáculo de 50 minutos que combina danza, canto y actuación y que sin dar nombres -salvo el de Perón- y con muy pocas referencias históricas consigue el milagro de revivir, poéticamente, la vida y el pensamiento de Mugica. Así es posible apreciar que aun siendo consciente de sus contradicciones de clase, de su falta de humildad y de sus desbordes (le decían "la bestia" porque comía, leía, hablaba y disfrutaba de su fanatismo por Racing, con excesivo apasionamiento) tuvo el coraje y la generosidad de seguir a pie firme las enseñanzas del cristianismo para trabajar codo a codo junto a los más necesitados.

La obra no sigue un orden cronológico, consiste en una rápida sucesión de episodios vitales, enlazados con gran fluidez y dinamismo por un ensamble de cuatro actores que además cantan y bailan generando muy distintos climas. No obstante, la gran revelación de este espectáculo es Nelson Rueda (integró el elenco de "El principio de Arquímedes"). Profundamente consustanciado con su personaje, Rueda crea la ilusión de estar poseído por el espíritu, el verbo y la energía de Mugica. Le pone humor a sus exabruptos y una ternura infinita a sus rezos y soliloquios. Tan humana resulta su evocación que uno se permite sospechar cuánto le habrá costado a este apasionado cura ser fiel al compromiso de celibato.

Dejá tu comentario