19 de enero 2018 - 00:00

El Papa se fue de Chile con una polémica: defendió al acusado de encubrir a un cura pederasta

Francisco respaldó al religioso, mano derecha del condenado Fernando Karadima. Las víctimas de los abusos mostraron su enojo y decepción. Inicia hoy su actividad en Perú.

Santiago - El papa Francisco calificó ayer de "calumnias" los señalamientos de que el obispo chileno Juan Barros estaba enterado y encubrió a Fernando Karadima, considerado el mayor religioso pederasta de Chile, provocando la ira de las víctimas de abusos.

"El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, ahí voy a hablar. No hay una sola prueba en contra, todo es calumnia ¿está claro?", zanjó el Papa cuando le consultaron en Iquique sobre el tema, que se convirtió en un foco de duras críticas durante su gira.

Esta no es la primera defensa de Francisco a Barros. En octubre de 2015 comentó que la comunidad católica de Osorno, de donde el señalado sacerdote es obispo, "sufre por tonta porque no abre su corazón a lo que Dios dice y se deja llevar por las macanas (tonteras) que dice toda esa gente". Además agregó que las acusaciones contra el prelado fueron "armadas" por los "zurdos.

Barros participó en varias de las actividades de Francisco en Chile, lo que generó mayor malestar en parte de la sociedad chilena ya molesta por la visita del Papa precisamente porque la Iglesia jamás condenó enfáticamente los abusos cometidos por Karadima.

Pero la abierta defensa que el pontífice realizó ayer tomó por sorpresa, sobre todo cuando el día martes dedicó la jornada a pedir perdón por los casos de pederastia en el clero e, incluso, se reunió de forma privada con víctimas chilenas de abusos sexuales.

"El Santo Padre fue siempre conmigo muy cariñoso, muy apoyador y eso, a uno, como hijo de la Iglesia, como sacerdote y obispo, lo alegra, lo fortalece", declaró Barros cuando arreciaban por estos días las críticas hacia su persona.

Nombrado en enero del 2015 por el Papa obispo de Osorno, Barros, de 61 años, está acusado por las víctimas de Karadima, uno de los casos más emblemáticos de los abusos del clero en Chile, de encubrirlo. Ayer estuvo presente en Iquique, donde un abrazo de Francisco inflamó las redes sociales.

"Como si uno hubiese podido sacarse una selfie o foto mientras Karadima me abusaba a mi u otros, con Juan Barros parado al lado viéndolo todo", ironizó Juan Carlos Cruz, una de las víctimas.

"Él estaba presente -perdón si soy crudo- cuando Karadima me tocaba los genitales, cuando me hacía darle besos y hacía eso con otros. Y Juan estaba parado ahí, cuando él también se abrazaba y besaba con Karadima, y lo veíamos varios", agregó.

Uno de los voceros de los laicos de Osorno, Juan Carlos Clavet, dijo que la decisión del Papa "demuestra una indolencia y una falta de tino", en declaraciones que recogió el diario La Tercera en su versión digital. "No nos sorprende. Mantiene el status quo. Queda demostrado que la presencia de Barros en las misas no era una obstinación, sino una mera voluntad del Papa", señaló.

En tanto, en su última misa en Chile, ante 50.000 personas, Francisco habló del asunto más emblemático de su pontificado: la defensa de los migrantes.

"Estemos atentos a todas las situaciones de injusticia y a las nuevas formas de explotación", a la "precarización del trabajo", a que se "aprovechen de la irregularidad de muchos inmigrantes" y a la "falta de techo", dijo.

Antes de emprender viaje a Perú, donde realizará una visita de tres días, el pontífice se reunió con un representante de las víctimas de la dictadura (1973-1990).

Agencias DPA, AFP,

ANSA, EFE y Reuters