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El Papa se fue de Chile con una polémica: defendió al acusado de encubrir a un cura pederasta
Francisco respaldó al religioso, mano derecha del condenado Fernando Karadima. Las víctimas de los abusos mostraron su enojo y decepción. Inicia hoy su actividad en Perú.
Nombrado en enero del 2015 por el Papa obispo de Osorno, Barros, de 61 años, está acusado por las víctimas de Karadima, uno de los casos más emblemáticos de los abusos del clero en Chile, de encubrirlo. Ayer estuvo presente en Iquique, donde un abrazo de Francisco inflamó las redes sociales.
"Como si uno hubiese podido sacarse una selfie o foto mientras Karadima me abusaba a mi u otros, con Juan Barros parado al lado viéndolo todo", ironizó Juan Carlos Cruz, una de las víctimas.
"Él estaba presente -perdón si soy crudo- cuando Karadima me tocaba los genitales, cuando me hacía darle besos y hacía eso con otros. Y Juan estaba parado ahí, cuando él también se abrazaba y besaba con Karadima, y lo veíamos varios", agregó.
Uno de los voceros de los laicos de Osorno, Juan Carlos Clavet, dijo que la decisión del Papa "demuestra una indolencia y una falta de tino", en declaraciones que recogió el diario La Tercera en su versión digital. "No nos sorprende. Mantiene el status quo. Queda demostrado que la presencia de Barros en las misas no era una obstinación, sino una mera voluntad del Papa", señaló.
En tanto, en su última misa en Chile, ante 50.000 personas, Francisco habló del asunto más emblemático de su pontificado: la defensa de los migrantes.
"Estemos atentos a todas las situaciones de injusticia y a las nuevas formas de explotación", a la "precarización del trabajo", a que se "aprovechen de la irregularidad de muchos inmigrantes" y a la "falta de techo", dijo.
Antes de emprender viaje a Perú, donde realizará una visita de tres días, el pontífice se reunió con un representante de las víctimas de la dictadura (1973-1990).
| Agencias DPA, AFP, ANSA, EFE y Reuters |

