21 de noviembre 2012 - 00:00

El paro del aparato y piquetes tuvo mayor impacto en Capital

Uno de los cortes que impidieron el tránsito ayer en la Ciudad. Los piquetes se repitieron también en mu-chos accesos a la Capital. En algunas escuelas las clases debieron suspenderse por falta de personal.
Uno de los cortes que impidieron el tránsito ayer en la Ciudad. Los piquetes se repitieron también en mu- chos accesos a la Capital. En algunas escuelas las clases debieron suspenderse por falta de personal.
El primer paro nacional en contra de una administración Kirchner, a cargo del sindicalismo disidente, se sintió ayer en la Capital Federal con una merma considerable en la actividad y tuvo un alcance relativo en el interior del país. El eje del impacto de la medida de fuerza estuvo en el transporte, ya que casi todos los servicios del ferrocarril estuvieron inactivos.

Los colectivos circularon, aunque con menores frecuencias, y la línea B del subte fue la única paralizada. Todo esto hizo que la concurrencia a los lugares de trabajo se viera afectada.

Como había anticipado ayer este diario, los organizadores de la protesta tenían previsto poner en ese segmento sus mayores esfuerzos, a pesar de que los gremios de la actividad militan en el sindicalismo oficialista. Mientras los sindicatos de la CGT impidieron la distribución y expendio de combustibles, los grupos de izquierda y organizaciones de piqueteros se encargaron de sostener cortes en los accesos a la Capital Federal y en puntos centrales del interior, así como bloqueos de rutas. También hubo interrupción en vías férreas.

Además fue clave la participación en la medida del sindicato de los señaleros, el único gremio ferroviario integrado a la CGT de Hugo Moyano. Además de esa central participaron en la huelga la vertiente Azul y Blanca, de Luis Barrionuevo; la CTA opositora, de Pablo Micheli; gremialistas disidentes como Rubén «Pollo» Sobrero, delegado del ferrocarril Sarmiento; Claudio Dellacarbonara, dirigente de la línea B del subte, y Federación Agraria.

Entre los cortes se destacaron el llevado a cabo por los trabajadores de Kraft sobre la Panamericana a la altura de Henry Ford, y otros en la Ruta 3 (kilómetro 21), General Paz y Ricchieri y el Puente Pueyrredón. El servicio aéreo debió ser suspendido en su mayoría por la adhesión de los gremios de pilotos y técnicos aeronáuticos. Debieron ser reprogramados los vuelos de Aerolíneas Argentinas, Austral, LAN, Andes y Sol.

Hubo incidentes aislados: fueron denunciados ataques con pedradas contra colectivos en el conurbano bonaerense, y el ingreso de un grupo en el café Tortoni, del centro porteño, al que desde el Gobierno nacional se identificó como alineado con Barrionuevo, jefe del gremio gastronómico.

Micheli, que desistió a último momento de movilizar su CTA a la Plaza de Mayo, se trasladó al corte del Puente Pueyrredón, desde donde definió como «un éxito» la medida y cuestionó al Gobierno por entender que «cierra los ojos, se tapa los oídos y no quiere escuchar al que piensa distinto».

Moyano, en cambio, permaneció recluido en la sede de la CGT. Estuvo desde la mañana temprano junto a sus colaboradores más cercanos y con el correr de las horas se sumaron los otros miembros de su consejo directivo. Hacia las 16 fue el turno de los aliados circunstanciales.

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