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El peso mínimo de faena: ¿un avance o una contradicción?
Actualmente, con los 280 kilos mínimos fijados para este mes de abril se dificulta la llegada de animales para faena a los mercados y, consecuentemente, los frigoríficos seguirán trabajando con capacidad ociosa, lo que provocará más suspensiones y/o vacaciones forzadas del personal, que se traducen en más desempleo para los alicaídos integrantes del sector de carnes y ganados.
La medida implica que en breve habrá una menor oferta, razón por la cual los precios de venta al consumidor final seguirán siendo elevados. Entiéndase bien: esto no es generado por la producción, sino que es también sufrido por nosotros.
En diversas zonas ha llovido, se revirtió la peor sequía de cien años a esta parte que se llevó consigo -amén de las desafortunadas políticas agropecuarias- millones de cabezas.
El excedente forrajero del que se habla no es de calidad, su digestibilidad no servirá para aumentar potencialmente el engorde en el momento actual. La biología hay que comprenderla; no hacerlo es atentar contra la producción. Nosotros que vivimos en el campo vemos que los campos que hay son los naturales y de mala calidad. Al comenzar la etapa de heladas será difícil lograr un aumento considerable de peso en esa situación.
Lamentablemente, las praderas de calidad en base a alfalfa y gramíneas consociadas han desaparecido por la falta de políticas ganaderas.
Es fundamental tener un diagnóstico real para actuar convenientemente. No existen recetas mágicas, es imperioso que abramos los mercados e incrementemos nuestras exportaciones de carne. Como deseamos una faena cierta y ordenada, pretendemos tener un horizonte claro.
Éste debe gestarse a partir de la eliminación de los obstáculos como los permisos de exportación (ROE), los encajes, los precios mínimos sugeridos, las limitaciones de peso para faena, etc.
Un elemento a tener en cuenta, además de abrir exportaciones, es el uso de los impuestos como disparadores del crecimiento. Esto se logra con desgravaciones para los que superen determinado umbral y también con previsibilidad indispensable en todos los sectores del país si queremos ser una nación organizada.
Necesitamos una ganadería con política, sin subsidios, puesto que eliminaron generaciones de terneras sin que hayan podido traducir su potencial reproductivo de las razas genéticas por excelencia para producir carne vacuna.


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