2 de septiembre 2013 - 00:00

El plan, en manos de un Congreso díscolo

El  influyente senador  republicano y excandidato a la presidencia, John McCain,  afirma que la estrategia de la Casa Blanca es insuficiente para frenar  la crisis siria, y respalda una ofensiva más intensiva.
El influyente senador republicano y excandidato a la presidencia, John McCain, afirma que la estrategia de la Casa Blanca es insuficiente para frenar la crisis siria, y respalda una ofensiva más intensiva.
Washington - La decisión que adoptará el cada vez más polarizado Congreso estadounidense sobre un ataque militar contra Siria es imprevisible, debido a la renuencia de algunos legisladores demócratas de manifestar su posición al respecto, y el creciente rechazo de algunos sectores republicanos a un plan que consideran "limitado".  

Pese al cambio de posición del presidente Barack Obama sobre la necesidad de someter la intervención al voto de las dos cámaras, representantes y senadores no adelantarán su fecha de regreso de vacaciones y recién el 9 de septiembre comenzarán a debatir si apoyan o no la realización de una operación militar que debilite al régimen de Bashar al Asad. Entre la oposición republicana, que controla la Cámara de Representantes, hay quienes sostienen que una acción "limitada" no tiene sentido.

En el Senado cuestionan el liderazgo del mandatario. El senador Rand Paul, uno de los líderes del movimiento ultraconservador Tea Party, se quejó porque el Gobierno no se comprometió lo suficiente con China y Rusia para intentar resolver el conflicto sirio. "No veo que los intereses estadounidenses estén involucrados en ninguno de los bandos de la guerra siria", sostuvo y adelantó su voto en contra.

Luego del anuncio del mandatario estadounidense, el sábado, los senadores de peso del Partido Republicano, John McCain (que enfrentó a Obama en las elecciones de 2008) y Lindsay Graham, ambos cercanos a la oposición siria, anunciaron que votarán contra los ataques aislados "porque no cambiarían nada en el campo de batalla".

"Las consecuencias de un presidente derrotado por el Congreso en un tema de esta entidad sería realmente muy grave", subrayó McCain.

También se mostraron contra la intervención los republicanos Peter King (Nueva York) y Jim Inhofe (Oklahoma) que adelantaron sus votos negativos.

Para los republicanos, el propio Obama, el jefe del bloque demócrata en el Senado, Harry Reid, y su colega en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, afrontarán una fuerte resistencia y deberán extremar los esfuerzos por lograr el respaldo necesario.

Pero hay quienes sostienen, en cambio, que el mandatario obtendrá el respaldo del Congreso gracias, precisamente, a la oposición. Una señal en ese sentido provino del presidente de la Comisión de Inteligencia de la Cámara baja, el republicano Mike Rogers, quien advirtió a sus pares que un voto contrario tendría repercusiones no sólo en el prestigio del presidente sino en la política exterior del país.

Entre los demócratas, el partido de Obama, el ala pacifista es contraria al ataque. Los liberales todavía recuerdan el proyecto de 2002 de la guerra en Irak, basado en datos de Inteligencia sobre presuntas armas químicas de Sadam Husein que nunca aparecieron.

No deja de sorprender que Obama -que no tenía la obligación de someter la intervención a Siria al voto de los congresistas- haya dejado la decisión en manos de una institución que viene bloqueando casi sistemáticamente sus iniciativas. El fuerte rechazo de la opinión pública obligó al presidente a elegir esa opción.

Agencias ANSA y EFE, y Ámbito Financiero

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