8 de diciembre 2016 - 00:00

El político que consumió su última vida

San Pablo - El senador Renan Calheiros salió apaleado pero salvó su pellejo en el último de los desafíos de una carrera marcada por alianzas heteróclitas, denuncias de corrupción y escándalos de telenovela.

Calheiros, de 61 años, oriundo del paupérrimo y patriarcal estado nordestino de Alagoas, fue inculpado la semana pasada de malversación de fondos públicos.

El senador, según la acusación, usaba el dinero pagado por el lobista de una constructora para pagar la pensión alimenticia de una hija nacida de una relación extraconyugal. A cambio, la empresa obtenía enmiendas legislativas favorables a su negocio.

La causa se arrastraba desde 2007 y fue la primera admitida de una docena que se acumulan en su contra, muchas de ellas relacionadas con el gigantesco escándalo de corrupción de Petrobras.

El asunto de las pensiones alimenticias lo había obligado a renunciar a la presidencia del Senado en 2007. El escándalo tomó ribetes telenovelescos cuando su amante, una periodista, posó desnuda para la revista Playboy.

En 2013, Calheiros se vio envuelto en otro embarazoso episodio, cuando la prensa reveló que había usado un avión de la Fuerza Aérea para viajar hasta Recife (noreste) a realizarse injertos de cabello.

Nada de ello le impidió al siempre imperturbable senador ser reelecto y volver a ocupar el sillón de presidente de la Cámara alta.

Su primera elección como senador -un mandato que en Brasil dura ocho años- data de 1994 y la última, de 2010. En 1998-99 fue ministro de Justicia del presidente Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Miembro del centroderechista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el mismo partido de Michel Temer, Calheiros, un hábil negociador que conoce a la perfección los corredores de Brasília, supo volverse indispensable para gobiernos de todos los colores.

Desde su tribuna como presidente del Senado le tocó encabezar los debates finales que derivaron en la destitución, en agosto pasado, de la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT). Previamente, había sido un aliado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), líder histórico del PT.

Calheiros logró mantenerse a flote en una era marcada por el "mensalão" (pago de alianzas en el Congreso por parte del PT) y por el "petrolão" (red de sobornos en torno a Petrobras), entre otros escándalos, pero su nombre acabó por convertirse para muchos brasileños en sinónimo de corrupción.

Agencia AFP

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