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El premier belga desbanca a Blair para presidente
Herman van Rompuy, primer ministro de Bélgica, suena como uno de los candidatos favoritos a hacerse con el nuevo cargo de presidente permanente de la Unión Europea.
Herman van Rompuy es el favorito para convertirse en el primer presidente de la Unión con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa.
«Los Veintisiete» esperan reunirse el 15 en Bruselas para anunciar los nuevos cargos de Lisboa, el presidente y el alto representante de Política Exterior, que, según el calendario previsto, podrían tomar posesión el 1 de diciembre.
Las miradas se centran en Van Rompuy desde el viernes, cuando Nicolas Sarkozy se reunió en privado con él durante el cónclave de los líderes en Bruselas. Oficialmente, sólo hablaban sobre un asunto bilateral en una provincia limítrofe con Francia, pero algunos presentes observaron después cómo el presidente francés le hacía gestos cómplices al premier belga para que «se relajara».
Algún diplomático, escéptico de los tratos tan rápidos, aún pide cautela, ya que el plan era que Van Rompuy fuera «el resorte final si lo demás no funciona». Fuentes alemanas explicaron que su país favorecería a un político del Benelux, pero hasta ahora ese candidato parecía Jan Peter Balkenende, el premier holandés.
La agencia France Presse también citó a fuentes diplomáticas que afirman que hay «consenso» entre «los Veintisiete» sobre el veterano de la política belga, que ha logrado salvar a la dividida Bélgica del colapso institucional y ha cautivado en el Consejo con sus intervenciones «inteligentes», su peculiaridad -en agosto, recorrió Australia en caravana y sin protección oficial- y sus haikus, que escribe cada semana. Al presidente José Luis Rodríguez Zapatero parece que le gustó el poema del belga para la presentación el jueves pasado del trío de las presidencias semestrales -los turnos nacionales continúan con menos poder y les tocan a España, Bélgica y Hungría en 2010 y en 2011-, porque dio la razón a los diplomáticos españoles que le aconsejaron fijarse en Van Rompuy. Zapatero se quedó impresionado con un candidato que encaja en sus deseos de que el elegido sea un europeísta conservador, para tener un alto representante socialista.
Al final, puede que el superministro de Exteriores sea más poderoso que el presidente. Los líderes de la UE, que no tienen los sueños federalistas de quienes diseñaron la reforma, pretenden aprobar un reglamento para diluir el papel presidencial, ya que las labores apenas están esbozadas en el tratado, pero poco pueden hacer para debilitar al alto representante, cuyo trabajo está bien explicado en Lisboa. El ministro presidirá el cónclave mensual de Exteriores, representará a la UE en las cumbres, será también vicepresidente de la Comisión Europea y dirigirá un servicio diplomático, que puede llegar a las 6.000 personas, y un presupuesto de 50.000 millones de euros hasta 2013.


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