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El presunto asesinato de un periodista tensa la relación entre EE.UU. y Arabia Saudita
Versiones de prensa señalaron que los servicios estadounidenses conocían la operación contra Jamal Khashoggi, quien se cree murió en manos de un grupo de élite de la monarquía petrolera. El Capitolio podría limitar los vínculos bilaterales.
Repudio. Manifestantes se congregaron frente a la embajada saudita en Washington con caretas del príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, y las manos con pintura roja, simulando sangre.
En las primeras imágenes, el joven ingresa al edificio. Estacionada a proximidad se puede ver una camioneta de color negro. Las siguientes imágenes muestran una camioneta que entra en el consulado y luego sale y se dirige la residencia del cónsul que está muy cerca. Se cree que en el vehículo iba el periodista, vivo o muerto.
El caso es una intriga cada vez más densa, en la cual el presidente estadounidense, Donald Trump, está bajo presión.
Cengiz escribió una columna en The Washington Post en la que le reclamó a él que ayude a "arrojar luz" sobre la desaparición de su novio.
"Jamal es una persona valiosa, un pensador ejemplar y un hombre valiente que ha estado luchando por sus principios. No sé cómo puedo seguir viviendo si fue secuestrado o asesinado en Turquía", señaló.
El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, se declaró el lunes "profundamente preocupado" ante las fuertes sospechas de que Khashoggi fue asesinado y el secretario de Estado, Mike Pompeo, pidió una investigación "exhaustiva" que aporte transparencia.
Ayer, el mandatario hizo saber que pidió explicaciones directamente a Riad, que hasta ahora rechaza cualquier acusación. "Es una situación muy fea, que tomamos seriamente, pienso que iremos a fondo", explicó el magnate.
Analistas dicen que Trump se vio obligado a tomar posición en el caso de Khashoggi después de que medios y legisladores en el Capitolio pidieran explicaciones sobre la desaparición o muerte del periodista.
"Esta historia va a agregar tensión a las relaciones, pero principalmente en la opinión del Congreso sobre Arabia Saudita", dijo Gerald Feierstein, un veterano diplomático estadounidense que se desempeñó como embajador de Yemen.
En marzo, el Senado fracasó por poco en aprobar la restricción de apoyo a la campaña saudita en Yemen por preocupaciones sobre los derechos humanos.
Pero el senador republicano Lindsey Graham, que se autodenomina uno de los aliados más cercanos a Trump, dijo que si las acusaciones de irregularidades sauditas son ciertas, "sería devastador para la relación entre Estados Unidos y Arabia Saudita, y habría un alto precio a pagar, económicamente y de otra manera".
Arabia Saudita fue el primer destino de Trump al asumir la presidencia, y no sólo halagó entonces a su ambicioso príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, sino que también se alió estrechamente con el reino en un esfuerzo por aislar a su rival regional, Irán.
| Agencias ANSA y AFP |


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