El primer gol traerá el resto

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Soy de los que creen que no importa cuán débil sea el rival, hay que pensar en él e intentar neutralizar cualquier virtud que tenga, por pequeña que fuere. Arabia Saudita es menos que la Selección argentina y esto no es ningún descubrimiento. Si todo el análisis y el desarrollo pasara solamente porque “Argentina es mejor que Arabia Saudita” y esta única sentencia sirviera para ganar, el fútbol sería otra cosa, algo mucho menos complejo, pero, a la vez, carente de pasión. La Argentina no va a enfrentar solo a Arabia Saudita: también enfrentará otras cuestiones que tienen que ver más con lo emocional que con lo estrictamente lúdico.

De los 26 futbolistas que están en la Universidad de Doha, solo Messi, Otamendi, Di María, Tagliafico, Dybala, Armani y Acuña estuvieron en Mundiales. Para los 19 restantes esto será todo nuevo. Es cierto que tipos como “Dibu” Martinez, “Cuti” Romero o Rodrigo de Paul no dan el perfil de gente que se entumezca ante el gran evento ni es seguro que futbolistas megaprofesionales como podrían ser Lautaro Martinez o “Papu” Gomez no actúen como habitualmente lo hacen en el Inter o en el Sevilla. Pero es un punto a tener en cuenta. La materia “primer partido de un Mundial” podría ser de difícil aprobación si el gol que rompa el hielo y calme los nervios no llegara pronto.

Scaloni sabe esto y, tal vez por eso, haya decidido poner a “Papu” Gomez y no a Alexis Mac Allister como sucesor de Giovanni Lo Celso. El exjugador de Arsenal y San Lorenzo es capaz de jugar más cerca del trinomio Messi-Lautaro-Di María con mayor continuidad. A la hora de armar el equipo y darle forma al plan de partido, el entrenador imagina (imagina bien) un partido en el que Argentina sea poseedora del balón en un porcentaje muy cercano al 100% y que el equipo tendrá que retroceder muy pocas veces para ejercer esa recuperación integral que el Seleccionado argentino hace de manera eficaz en lugares de la cancha muy ventajosos para el armado del siguiente ataque.

Tener la pelota constantemente -sobre todo, si uno de los que la tiene es Messi- podría actuar como tranquilizante para los posibles nervios iniciales del equipo. Aquí, la diferencia de jerarquía entre uno y otro equipo hace que, mientras Argentina no encuentre el primer gol, pueda jugar en paz, usando cada segundo en la construcción de la jugada que lo lleve a conseguir ese ansiado tanto inicial. Porque ese primer grito es el que va a destrabar todo. Inglaterra tardó 35 minutos en vulnerar a Irán y después actuó a voluntad, hasta edificar una goleada acorde con la diferencia que existe realmente entre ambas selecciones. Argentina debería fijarse en el partido de Inglaterra. Es muy posible que tenga un trámite similar, es dable pensar que Arabia Saudita no resista demasiado si los nuestros proponen intensidad y verticalidad. El equipo que construyó Scaloni tiene una idea, esa idea tiene los interpretes correctos y, en el fútbol, esto es suficiente como para pensar en soñar. Después vendrá la realidad y habrá que ver si coincide con esas ilusiones que uno se hace cuando la pelota empiece a rodar.

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