Normalmente esta columna no tiene nada que ver con lo que le gustaría, lo que piensa podría llegar a suceder o lo que cree correcto o incorrecto quien la escribe, sino con tratar de reflejar lo mejor posible lo que está ocurriendo en el mercado para que el lector tenga un elemento mas para decidir al momento de invertir o no. Toda esta perorata viene a cuento de que luego de seis semanas consecutivas en baja el humor entre la mayor parte de quienes invierten en acciones yanquis está lejos de poder considerarse exultante o tan siquiera bueno. De hecho, podríamos decir que es mucho mas negativo que el magro (de 16 seguidillas similares para el S&P550, 13 fueron sensiblemente mayores y sólo 1 sensiblemente menor) 6.8% que perdió el S&P 500 desde el máximo del año, pérdida que ni siquiera constituye eso que la tradición bursátil denomina una corrección (esto es una baja mayor al 10% -en promedio un 14%- desde un máximo anterior, que se supone constituye una buena oportunidad de compra -en los últimos 65 años tuvimos 18 casos para 12 mercados alcistas) y muchos menos un bear market o mercado bajista (esto es un retroceso de mas del 20%, que deprime los precios por largo tiempo). Claro que tampoco podemos decir que es malo o muchos menos pésimo. Esto lo podemos corroborar con el índice VIX (refleja el uso de opciones para cubrirse contra la volatilidad excesiva) o recordando que el año pasado por esta misma época y con casi las mismas malas noticias el Dow se desplomó el 14% entre abril y julio. El 1,42% que perdió el Dow en la rueda del viernes al cerrar en 11.951,91 puntos no ayuda demasiado a mejorar los ánimos (a pesar de que gana 3.2% en lo que va del año y el S&P500 1,1%; el Nasdaq y el Russell 2000 en cambio pasaron a perder cerca del 0,5%), pero hace algo mas posible que la semana que comienza termine del lado ganador. Veremos qué pasa.
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