La primera economía mundial no ha estado exenta de los efectos negativos de la globalización, que provocó que como en otras economías avanzadas puestos de trabajo e industrias se desplacen a otros países en busca de menores costos y mayor competitividad.
Una de las regiones donde se sufrieron más de cerca las consecuencia de la desindustrialización y deslocalización es Detroit (Michigan), epicentro de la industria automotriz estadounidense y hasta hace poco uno de los focos manufactureros del país.
Precisamente en Detroit fue donde Trump y Clinton pararon la semana pasada para criticar los acuerdos comerciales, especialmente el TPP, firmado a comienzos de año entre Estados Unidos y otras once economías de la cuenca del Pacífico (México, Chile, Australia, Japón y Perú, entre ellas).
"Tengo un objetivo fundamental, quiero que los trabajos y la riqueza se queden en Estados Unidos", enfatizó Trump en un discurso en el que insistió en su intención de sacar al país del TPP y renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), sellado con México y Canadá hace dos décadas.
Apenas unos días después, el jueves, Clinton visitó la localidad de Warren, a las afueras de Detroit, donde prometió detener "cualquier acuerdo comercial que destruya trabajos y rebaje los salarios, incluido el TPP".
"Me opongo ahora, me opondré tras las elecciones, y me opondré como presidenta", agregó.
La postura de Clinton en esta materia es controvertida, ya que ha pasado de afirmar que el TPP sería el "estándar global" de los pactos comerciales cuando era secretaria de Estado a oponerse frontalmente al acuerdo. Algunos legisladores insinuaron, con todo, que podría matizar su postura de llegar a la Casa Blanca.
Como causa de este cambio está la lucha por los votos del electorado blanco de clase trabajadora, que vio cómo los sólidos empleos del sector industrial, bien remunerados antaño, fueron desapareciendo y siendo sustituidos por empleos de menor calidad.
Polémica central
De este modo, la política comercial en Estados Unidos, paradójicamente teñida ahora de proteccionismo en el referente del capitalismo y el libre mercado, se convirtió en uno de los ejes de la campaña electoral y ubicó como insospechados compañeros de bando a Clinton y Trump.
Aislado queda el actual presidente estadounidense, el demócrata Barack Obama, impulsor de un tratado que busca agrupar el 40% de la economía global y mantener la influencia de Estados Unidos en el Pacífico, ya que China no forma parte del acuerdo.
"Ahora mismo soy presidente y estoy a favor del TPP", dijo Obama a comienzos de mes en una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, país también firmante del acuerdo.
Obama, no obstante, reconoció las dudas que generó el proceso de globalización económica de las últimas décadas.
La inesperada dupla de Clinton y Trump en el ámbito comercial y su coincidencia en las filas del proteccionismo parece arrojar más sombras que esperanzas sobre el futuro del TPP.
| Agencia EFE |


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