18 de agosto 2011 - 00:00

El que apuesta al dólar pierde: suben oro y granos

George Soros
George Soros
Aunque Wall Street terminó con una suba marginal, tras haber estado en más del 1% en la jornada de ayer, otros activos tuvieron un mejor desempeño.

El oro tuvo otro día de suba, acercándose a los u$s 1.800 la onza y, el petróleo continuó con su rebote. Lo mismo sucedió con los productos agrícolas y hasta con el euro. Pero este comportamiento no habla tanto de la fortaleza de los distintos activos mencionados, sino más bien de otro fenómeno cada vez más marcado: la continua debilidad del dólar.

George Soros, que hace un par de décadas ganó una fortuna apostando contra la libra esterlina, ahora asegura que hay que jugarle en contra al euro. Este escepticismo tiene su lógica, ya que a la pesada carga de la deuda en buena parte del bloque (no sólo en los países considerados «periféricos») se le agrega ahora el estancamiento que mostró en el último trimestre Alemania, cuya economía había logrado despegarse del resto de la región. Pero a pesar de todos estos datos negativos, la moneda europea llegó a tocar ayer el nivel de u$s 1,45, acercándose a sus máximos anuales.

¿Tiene sentido un euro fuerte cuando la Unión Europea se resquebraja? La respuesta, en realidad, no hay que buscarla en Europa, sino en los Estados Unidos. La decisión de la Reserva Federal de mantener tasas extremadamente bajas por al menos otros dos años -ahora se ubican en apenas un 2,10% anual para los títulos a diez años- no hizo más que debilitar al dólar. Y lo más probable es que lo siga haciendo en los próximos meses.

Desvanecimiento

Con tasas en niveles mínimos, el incentivo de apostar a bonos del Tesoro norteamericano se desvanece. Salvo, claro, que el mercado vuelva a entrar en pánico o en una nueva etapa de fuerte nerviosismo y los inversores decidan recurrir masivamente a la búsqueda de un refugio. Además de los bajos niveles de tasas, la economía estadounidense sigue mostrando dificultades para reaccionar, lo que también afecta al dólar.

La manera de protegerse que ya hace tiempo encontró el mercado, pero que se vuelve a hacer presente en esta crisis, es comprar otro tipo de activos. Por eso el oro, los productos agropecuarios (incluyendo la soja y el precio de los campos), pero también otro tipo de bienes que no tienen cotización bursátil como las obras de arte, baten récords en relación con la divisa norteamericana. En esta lista también aparecen las monedas de países emergentes, que claramente mostraron una fuerte solidez cuando se las compara con la moneda estadounidense.

La gran incógnita es si el dólar terminará perdiendo definitivamente su rol como moneda refugio de valor que mantuvo en los últimos 60 años (antes ese papel lo tenía el oro) o se trata de una tendencia momentánea. Todo dependerá, en realidad, de lo que pase con la economía norteamericana y las respuestas de política económica de Washington.

El escenario más probable en los próximos meses es que la Fed tenga que volver a emitir moneda, tras haber duplicado la base monetaria en tres años. El ya célebre programa conocido como QE3 no haría más que echarle nafta al fuego. Con el objetivo de revivir a la economía se volvería a inyectar dólares, deprimiendo aún más su valor.

Refugio

Las monedas latinoamericanas actuaron como refugio de esta tendencia desde la salida de la crisis de 2008 y tuvieron significativas apreciaciones. Y a pesar de que en las últimas dos semanas se debilitaron un poco en relación con el dólar, pocos esperan que el tipo de cambio vaya a tener una suba significativa en la región.

Para los inversores argentinos se trata, además, de un escenario desafiante: la mayoría opta por dolarizar sus carteras para cubrirse de una posible devaluación o simplemente como reflejo cada vez que se vive un momento de turbulencia.

Pero se estima que entre cajas de seguridad, el colchón y plazos fijos, los argentinos mantienen cerca de u$s 50.000 millones que no perciben interés alguno. Pero si bien esta tenencia de divisas puede cubrir a los ahorristas de una devaluación, en cambio no los protege de la pérdida de valor que está sufriendo el dólar a nivel global.

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