13 de julio 2018 - 00:00

El régimen sirio logró una gran victoria a más de siete años del inicio de la guerra

El armisticio todavía no había sido completado en su totalidad. Los rebeldes tienen la opción de entregarse para ser amnistiados o huir a Idleb, una de las regiones en manos disidentes.

RECIBIDA. Los soldados que izaron la bandera en el centro de la ciudad fueron recibidos con carteles y aplausos. En algunas localidades fueron rechazados y en su lugar se desplegaron soldados rusos.
RECIBIDA. Los soldados que izaron la bandera en el centro de la ciudad fueron recibidos con carteles y aplausos. En algunas localidades fueron rechazados y en su lugar se desplegaron soldados rusos.
Beirut - Después de seis años y medio, el gobierno sirio recuperó el control militar y administrativo de toda la ciudad de Deraa, capital de la provincia homónima la frontera con Jordania y cuna de la revuelta popular que estalló en la primavera boreal de 2011.

En una cruenta guerra civil que hasta ahora mató al menos medio millón de personas y causó el desplazamiento y la fuga de 13 millones de civiles, desde marzo de 2011 Daraa estaba dividida en dos partes: una bajo control de las tropas leales, la otra en manos de la oposición armada.

La televisión estatal mostró las imágenes en exclusiva de la bandera siria izada en una alta torre de transmisión eléctrica en el centro cívico, una zona que por mucho tiempo fue controlada durante mucho tiempo por rebeles opositores.

Los insurgentes aceptaron las condiciones de la rendición, negociada desde hace días por emisarios militares rusos con jefes de las milicias opositoras, aunque de acuerdo con algunos corresponsables el armisticio no se había cumplido por completo.

Durante la ofensiva gubernamental, lanzada por Damasco y Moscú el pasado 18 de junio, Daraa fue gradualmente cercada y aislada. Los rebeldes pueden elegir rendirse y pedir una amnistía al gobierno, o trasladarse al noroeste, en la región de Idlib, aún fuera de control gubernamental y de facto administrada por Turquía con el aval de Rusia y de Irán, aliados claves de Damasco.

Por el momento, según revelaron fuentes locales de Daraa, los insurgentes no dejaron la ciudad, donde no habían ingresado el ejército y la policía rusa pero sí representantes gubernamentales sirios y delegados militares rusos.

En torno a Daraa y en la cercana región de Qunaytra, en las inmediaciones con las Alturas del Golán controladas por Israel, la guerra continúa. Israel respondió poco antes del amanecer con ataques aéreos misilísticos contra puestos sirios cercanos a Qunaytra, luego de que el miércoles un drone, que partió desde Siria, se infiltrara en los cielos del Golan israelí.

En la región de Qunaytra y Daraa, la ONU sigue registrando decenas de miles de desplazados, esparcidos entre el área en las fronteras con Jordana y las laderas orientales del Golán, aun en manos de los insurgentes.

Resistencia

Entretanto, en la vecina localidad de Tafas, fuentes locales aseveraron que los civiles se manifestaron contra la presenta de tropas gubernamentales sirias. Allí hubo un despliegue de efectivos de la policía militar rusa, a la que los habitantes locales la consideran menos hostil respecto del gobierno de Damasco, acusado de cometer atrocidades durante las represiones a las protestas en 2011 y 2012.

Daraa supo ser desde marzo de 2011 el epicentro de protestas populares estalladas en el más amplio contexto de las revueltas de Túnez y Egipto, que en ese momento se denominó de forma errónea, Primavera árabe.

Las primeras manifestaciones se produjeron tras el arresto por parte de los servicios de seguridad de Damasco de algunos jóvenes estudiantes, algunos de ellos hijos de personajes con influencia local, que habían pintado en las paredes de sus escuelas consigas contra Asad. Más tarde, la rebelión fue tomada por organizaciones terroristas, como El Estado Islámico u otros grupos leales a Al Qaeda.

Agencias AFP y ANSA

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