Todo arrancó el pasado 7 de agosto, cuando este casi octogenario, que integró el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros (MLN-T), guerrilla que combatió en Uruguay a Gobiernos constitucionales y a la dictadura en las décadas de 1960 y 1970, llegó a Montevideo por vez primera en cuatro décadas con su nombre real.
Digno del mejor cine de Hollywood, una estancia que en principio duraría sólo dos días para presentar un libro con su versión de la guerrilla a la que pertenecieron entre otros, el expresidente del país José "Pepe" Mujica, terminó con las fronteras del país cerradas y con el exguerrillero de juzgado en juzgado, en libertad pero sin poder abandonar territorio uruguayo.
La reaparición del "fantasma" que los uruguayos conocían pero de quien apenas se había vuelto a saber desde 1973, despertó la atención de todo el país, ya que para los exmiembros del MLN, Amodio es conocido como "el traidor". La razón de tal calificativo es que los militares, que tomaron el poder en un golpe de Estado en 1973 e instauraron una dictadura que se extendió 12 años, le concedieron un salvoconducto y un pasaporte con el nombre de Walter Barbosa para que se exiliara en España a cambio de colaboración cuando tomaron el Gobierno.
"Es la primera oportunidad que tengo para dar mi versión", indicó durante la conferencia de prensa en el mismo hotel de Montevideo en el que poco después recibió una citación judicial por haber entrado en el país con el nombre falso de Walter, algo en lo que finalmente no se halló delito. A ello se le unieron dos causas judiciales por supuesta complicidad en la detención y tortura de personas en tiempos de la dictadura cívico-militar (1973-1985), precisamente las que aún los retienen en Uruguay.
"En mi caso (Amodio) me delató en la calle y me pararon y me llevaron preso. Estuve en la cárcel casi 14 años y fui torturado", reveló recientemente el extupamaro Carlos Martell al declarar por el caso de presuntos abusos y torturas a 28 presas políticas en el que se investiga el papel de Amodio. Por el mismo caso, y en las últimas semanas, declararon como testigos tanto Mujica como el también extupamaro y actual ministro de Defensa, Eleuterio Fernández, ambos encarcelados en duras condiciones durante el período dictatorial. Consultado por un diario digital, Mujica contó hace unos días que Amodio le importaba "poco" y que no le gusta "darles vida a los muertos".
Por su parte, Jorge Marius, autor del polémico libro "Palabra de Amodio", explicó en una entrevista que es la editorial la que está pagando el hotel de Amodio durante su imprevista estancia y que esos costos salen de las ventas del libro.
"Me siento en parte responsable de eso (lo sucedido), porque incluso en la editorial hablamos y nos convencimos que podía haber problemas por un lado, pero esto la verdad no lo habíamos previsto. Él tenía el vuelo de regreso (a España) para el día siguiente", comentó Marius sobre el exguerrillero. "Él no está arrepentido (de haber vuelto al país). Yo diría que está podrido. La jueza le pide que le firme un libro. Él se lo firma ¿y qué hace la jueza? Lo mete en el expediente", añadió el escritor.
No obstante, su abogado, Andrés Ojeda, pidió el archivo del caso al considerar que no está probada la comisión de ningún delito y, que en el caso de que se pudiera probar, estaría amnistiado por una ley de 1985.
Actualmente se espera que se pronuncie la fiscal del caso y que con base en eso la jueza tome una decisión, que no se descarta, en el caso de ser procesado judicialmente, sea la de prisión preventiva.
El protagonista de esta pintoresca historia, que ya ha pasado varias veces por el juzgado para declarar e incluso mantener careos con antiguos excompañeros, en su única presentación a la prensa dijo que aceptó el ofrecimiento de los militares cuando ya no le quedaba otra alternativa más que aferrarse "a un clavo ardiendo". A su juicio, en 1973 "el MLN no existía más" y temía las consecuencias que podrían haber tenido la venganza de sus compañeros en la cárcel, quienes, aseguró, crearon una historia "oficial" y paralela a la que él considera real.
De acuerdo con la palabra de Amodio, el MLN lo condenó "a muerte", lo que lo obligó a usar una identidad falsa y mantenerla durante estos años. Actualmente jubilado en España, país en el que obtuvo la nacionalidad en 1981, Amodio indicó que no se puede quedar mucho tiempo en Uruguay, ya que debe seguir trabajando para subsistir porque percibe una pensión de 600 euros. Por el momento, la caja de los truenos sigue abierta, hasta que de nuevo, el pasado, el presente o el futuro, decidan cerrarla.
| Agencia EFE |


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