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El Senado de EE.UU. votará la reforma sanitaria a minutos de la Nochebuena
Senadores demócratas y especialistas que respaldan el proyecto de reforma del sistema de salud dieron ayer una conferencia de prensa en el Capitolio en la que aseguraron que hay mayoría suficiente para sacarlo adelante.
En una declaración en la Casa Blanca, el presidente de EE.UU., Barack Obama, que apuesta buena parte de su prestigio político al éxito de la iniciativa, aseguró ayer que el voto en el Senado «nos aproxima a la aprobación de una medida que marcará una diferencia tremenda».
Los 60 votos, todos demócratas, son exactamente los necesarios para impedir cualquier intento de bloqueo por parte de la oposición republicana.
Ni un solo senador republicano se manifestó a favor de la medida en la votación celebrada a la 1.00 hora local, algo inusual pero necesario para llegar a tiempo, según los reglamentos, a votar el proyecto de ley en el pleno con lo justo antes de que comience el receso navideño.
Aún se celebrarán otros dos votos de procedimiento antes llevar la medida al pleno, previsiblemente el jueves 24 a las 19 hora local.
En un comunicado, el presidente del comité de Salud del Senado, Tom Harkin, indicó que con el voto de ayer esta cámara «superó el obstruccionismo republicano y despejó la vía para aprobar una reforma sanitaria exhaustiva que dará a todos los estadounidenses los cuidados médicos que necesitan y que merecen».
Costos
«Un sistema sanitario burocrático administrado por el Gobierno desde arriba y que costará cerca de un billón de dólares no es lo que el pueblo estadounidense quiere», declaró el presidente del Comité Nacional Republicano, Michael Steele.
La reforma busca dar cobertura médica a cerca de 30 millones de estadounidenses que en la actualidad carecen de ella.
El proyecto de ley que maneja el Senado costaría, según la Oficina de Presupuesto del Congreso -el brazo auditor del Capitolio-, cerca de 871.000 millones de dólares en diez años.
La versión definitiva que maneja el Senado ha eliminado el establecimiento de un seguro de salud público, conocido como «opción pública», que compitiera con el sector privado, una posibilidad que sí contempla el proyecto de ley aprobado en la Cámara de Representantes.
En su lugar, se permitiría a las aseguradoras privadas que puedan ofrecer planes de cobertura en todo el país, en lugar de estar sometidos a las regulaciones de cada estado.
Una de las grandes innovaciones de la medida es la prohibición a las aseguradoras de rechazar dar cobertura a quienes padezcan enfermedades preexistentes. Esa prohibición tendría efecto inmediato para los niños, y se extendería a toda la población para 2014.
El proyecto de ley, cuyos beneficios excluyen a los inmigrantes ilegales, también impone límites a las ganancias de estas compañías.
Una vez que el Senado, como todo parece apuntar, apruebe su versión, tendrá que armonizarla con la medida que ya aprobó el mes pasado la Cámara de Representantes antes de poder enviar el proyecto de ley definitivo a la Casa Blanca para su promulgación.
La disparidad de las propuestas de una y otra cámara anticipa un proceso que podría complicarse.
Si en el Senado los demócratas tienen los votos justos, en la Cámara de Representantes apenas lograron un margen de diez escaños. Cualquier cambio en cualquiera de las dos versiones puede representar para el liderazgo demócrata perder el apoyo de algún legislador imprescindible, lo que obligaría de nuevo a largas negociaciones.
Agencias EFE, Reuters y AFP


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