El presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), senador Aécio Neves, indicó que Rousseff será la responsable del tono de la sesión, tras los insultos y conatos de pugilato que se registraron la semana pasada entre defensores y detractores de la mandataria suspendida.
"Obviamente, si ella equivoca el tono, nuestras respuestas serán del mismo tenor", advirtió Neves, excandidato presidencial derrotado por Rousseff en noviembre de 2014 y que hoy apoya al interino Michel Temer. "Sabemos que un proceso como éste deja traumas no sólo en el Congreso sino en toda la sociedad", añadió.
Otro senador, Ronaldo Caiado, del derechista partido Demócratas, se expresó de manera similar: "Va a ser ella la que dé el tono", afirmó.
Su compañero de partido, Agripino Maia, indicó por su parte que el objetivo es impedir que Rousseff se presente como una "víctima". "La orden es no correr el riesgo de que cambie el resultado de un juego que ya está terminado", indicó.
"La declaración de Dilma será el punto alto de este juicio por lo que significa, pero no podrá modificar la prueba producida en su contra", advirtió el senador instructor del caso, Antonio Anastasia, del PSDB.
La sesión será conducida por el presidente del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), Ricardo Lewandowski, quien la semana pasada debió suspender varias veces las audiencias por los escándalos protagonizados por los bandos.
Sondeos de los medios brasileños entre los senadores indican que ya están los 54 votos, dos tercios de la cámara, necesarios para destituirla. Sin embargo, en el Partido de los Trabajadores algunos todavía albergan la esperanza de que la autodefensa de Rousseff permita torcer algunas voluntades clave.
La mandataria dará a su intervención un tono épico, en el que negará haber cometido delitos contables en la ejecución del presupuesto 2015 (ver aparte).
El jefe de gabinete del Gobierno interino, Eliseu Padilha, dijo que calcula 60 votos a favor de la destitución. Temer pretende viajar como presidente confirmado hasta el final del mandato -el 1 de enero de 2019- a la cumbre del Grupo de los 20 en China.
"Claramente estamos ante una farsa y veremos quién se ubica del lado correcto de la historia", afirmó el jefe del bloque del Partido de los Trabajadores (PT), Humberto Costa. "Quieren destituirla sin motivo; esto es un golpe", agregó.
La mandataria estará acompañada por una comitiva de 15 invitados, entre ellos su mentor político y antecesor en la presidencia, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien la Policía Federal acusó el viernes ante el juez Sérgio Moro en relación con la investigación del desvío de fondos en Petrobras.
También fue anotado como posible invitado el cantante Chico Buarque, referente de la izquierda brasileña y quien participó en actos públicos en defensa de Rousseff.
En su discurso de 30 minutos y en las respuestas a sus interrogadores, Rousseff apelará a su historia personal como luchadora contra la última dictadura militar, que la mantuvo presa y la torturó; a que nunca fue vinculada con actos de corrupción; y a que representa un modelo de inclusión social del que participaron muchos senadores que ahora, aliados a Temer, buscan destituirla.
| Agencias Télam, EFE y AFP, |
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