2 de noviembre 2018 - 23:18

El streaming y algo más que policiales con nieve

"THE AFFAIR" Y "WANDERLUST" SON DOS SERIES QUE SE DISTINGUEN POR SU TRATAMIENTO DE LO CONYUGAL - Dentro de un menú que a veces abruma en producciones similares, también pueden encontrarse historias sobre matrimonios que han llegado, por culpa de la rutina

The Affair. Las relaciones extraconyugales, y sus consecuencias son el tema central en esta producción estadounidense de ShowTime que puede verse por Netflix.
The Affair. Las relaciones extraconyugales, y sus consecuencias son el tema central en esta producción estadounidense de ShowTime que puede verse por Netflix.
La abrumadora oferta de series a veces se hunde en un pantano del que cuesta sacar algo bueno. Lo que sí puede encontrarse es cierta tendencia a temáticas recurrentes abordadas desde ángulos distintos. Uno de estos subgrupos temáticos es el de las relaciones de pareja, con especial foco en protagonistas padres y subtramas de vínculos familiares, incomunicación entre padres e hijos, fantasmas y secretos del pasado. Pasaron hace tiempo "Gipsy" o "Dr. Foster" y este año están disponibles en Netflix "The affair", serie estadounidense producida por Showtime, que hace poco cerró su cuarta temporada, y "Wanderlust", serie británica de la BBC de sólo una temporada.

Ambas versan sobre matrimonios de varios años, con hijos chicos y adolescentes, a quienes aplasta el tedio, la monotonía y la falta de deseo, pero que a la hora de evadirse y refugiarse en una relación extramatrimonial toman decisiones bien distintas. Mientras en "The affair" el engaño irrumpe como una explosión de dimensiones impensadas, en "Wanderlust" la infidelidad genera una implosión en la pareja capaz inclusive de resignificarla. Aunque el primer engaño no haya sido consensuado, los protagonistas comparten sus secretos y deciden dejar de tener sexo puertas adentro ante la evidente falta de deseo en relación a quien tienen enfrente hace 20 años.

Publicitada como la serie sobre el "poliamor", "Wanderlust", con Toni Collette como Joy y Steven Mackintosh como Alan, habilita a sus protagonistas al sexo fuera de casa para reavivar la "llama" del deseo (porque la del amor nunca se apagó) y se estructura a partir de muchos otros tópicos: es capaz de transmitir la imposibilidad en casi todos los personajes de expresarse sobre sentimientos, a la vez que exhibe un diálogo bien abierto y liberal. La subtrama de los hijos adolescentes y sus relaciones con pares está muy bien construida. No sólo vemos jóvenes encapsulados en sus celulares sino también dispuestos a levantar la mirada y dialogar, con una vuelta inclusive a viejas maneras de seducción que no son las que dominan en tiempos de Tinder y WhatsApp.

Volviendo a la magnífica y compleja "The affair", centrada en dos parejas que se romperán por la decepción profunda que genera una infidelidad, allí la causa del engaño no está necesariamente en la falta de deseo al interior de la pareja. Alison (Ruth Wilson) y Cole (Joshua Jackson) sufren por la pérdida de un hijo de cuatro años pero siguen unidos, hasta que ella conoce a Noah Solloway (Dominic West), un escritor/profesor, casado con Helen (Maura Tierney) en unas vacaciones con sus cuatro hijos en Montauk.

La atracción entre Alison y Noah es inmediata. La serie cautiva en la primera temporada con una construcción de episodios divididos en dos, con la premisa de narrar la misma historia desde diferentes puntos de vista. En las temporadas siguientes dividen los episodios pero sin la picardía incial y lo mantienen más como recurso de forma que de contenido.

Además de las historias de amor y engaño hay saltos temporales que anticipan un crimen y también la muerte del hijo pequeño, todo lo que se irá develando conforme avance la trama.

La cuestión del amor, el engaño y el deseo signa a los protagonistas que buscan salir a flote en ese mar de mentiras (el paisaje costero y el océano son símbolos que operan desde el primer capítulo), las desgracias y el ahogo. También hay luz, y un final que da pie a lo que será la quinta y, prometen, última temporada. Acaso la estadounidense sea menos abierta y liberal que la británica por esa invitación al "poliamor", sin embargo, ambas brillan en la construcción de criaturas honestas y sufrientes, que se equivocan, se arrepienten y no siempre son perdonadas. Lo más interesante es la ambigüedad en vínculos que, aunque parezcan rotos, no lo están para siempre ni del todo. Y desliza que cuando parece que todos fueron capaces de rehacer sus vidas, es posible que internamente estén parados en el mismo lugar donde habían empezado.

Dejá tu comentario