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El striptease, con la bendición de una sala oficial
Maricel Alvarez, Florencia Vecino, Pablo Rotemberg y Carlos Trunsky proponen diferentes acercamientos en el Teatro de la Ribera, con la curaduría de la directora artística de la sala, Diana Theocharidis.
Theocharidis. La coreógrafa y directora artística del Teatro de la Ribera, al frente de “Strip+tease=4 desvelos”
Maricel Alvarez: Exhibir la propia desnudez puede ser un acto liberador y radical. El cuerpo totalmente despojado de cualquier ropaje que lo cubra deja en evidencia las tensiones entre naturaleza y tabú social, entre lo biológico y lo cultural. Las prácticas artísticas contemporáneas entienden al desnudo como una herramienta expresiva de gran potencial político, porque es en ese estado en el que los cuerpos pueden manifestar su diferencia (dándole a la palabra una carga positiva). Y es así como a mí también me interesa exponer al cuerpo en su desnudez.
P.: ¿En qué consisten las diferentes obras?
Florencia Vecino: Mi obra, "Impuesto Rosa", reúne elementos de la cultura pop y los combina con la cultura del striptease. En escena, un cuerpo de baile escultórico acompaña una danza entre onírica y abstracta que va desde las fábulas infantiles al stalking virtual. Crear una obra de 15 minutos me resultó más trabajo que una pieza típica de 60 minutos. Y también tener un objetivo tan concreto como es la relación entre vestirse y desvestirse hizo que cualquier variante que surgiese tenga que pensarse seriamente en términos conceptuales. Yo he bailado infinitas veces desnuda, pero eso es diferente al arte de la seducción. Entonces una de las primeras certezas que tuve en relación a este proyecto, fue que lo que verdaderamente me hacía sentir desnuda era hacer todas cosas que me daban vergüenza hacer. Una vez acompañé a Adrián Dárgelos, de Babasónicos, bailando desnuda a su lado en el Teatro Maipo y me dijo: "Yo en el escenario hago todo lo que me da vergüenza". Y acá el desafío es parecido. Me siento desnuda bailando de una manera que no me animaría a exhibir, una manera de bailar que queda siempre en un ámbito privado. Sigo sin saber bien si disfruto el hecho en sí mismo, pero sí gané algunas certezas. Hablar de la situación casi pornográfica de cómo nos mostramos en las redes, y algunos fantasmas personales. Descubrí que un striptease puede ser contradictorio, accidentado e irregular. No siempre es misterioso. Este striptease habla de mí, de mis fantasías, de mis pasiones y todo lo evoca de una manera absurda.
Maricel Alvarez: Di con un ensayo que relataba la siguiente anécdota: En la década del 40 una reconocida stripper de Baltimore, le pide a un influyente periodista y crítico que inventara un término especial para elevar el estatus de su profesión dado que la palabra striptease se prestaba a confusiones. El hombre, un erudito en cuestiones del lenguaje, respondió: "Me solidarizo con su preocupación. Podría ser buena idea relacionar de alguna manera al número de striptease con el fenómeno zoológico de la muda, que es la ecdisis. De esta palabra resulta... ecdisista". Ecidsis en biología es sinónimo de muda y es el proceso a través del cual algunas especies llegan a su estado adulto. Etimológicamente significa "quitarse las vestiduras". Esta asociación fue el disparador de mi pieza.
P.: ¿Cómo es la experiencia de trabajar para un teatro oficial? ¿Hay deudas hacia los artistas?
P.R.: Como trabajador de la danza, creo que el Estado mantiene una deuda histórica hacia quienes nos dedicamos a esta disciplina. Sólo menciono algunas urgencias: la sanción de la Ley Nacional de Danza, la comprensión de las autoridades que dirigen los diferentes organismos del área de Cultura, de los teatros del circuito oficial, de que la danza debe ser situada en el mismo nivel que el resto de las disciplinas artísticas (y por ello valoro el proyecto de Diana Theocharidis de centrar la programación del Teatro de La Ribera en producciones de danza). A contrapelo de los muchos que piensan, el público quiere ver danza. Y por tanto, se le debe dar esa oportunidad.
D.T.: En el Teatro de la Ribera, perteneciente al Complejo Teatral de Buenos Aires se está trabajando de una manera muy seria y comprometida desde el punto de vista artístico y se está logrando que este teatro tenga una intensa actividad en el terreno de la danza y del teatro musical.
M.A.: Creo que la nueva gestión artística al frente del Complejo Teatral de Buenos Aires está trabajando para mejorar un espacio muy querido tanto para el público como para la comunidad. Mucho es lo que hay que mejorar, desde ya. La burocracia en algunas áreas sigue siendo uno de los principales obstáculos para que todo fluya de manera orgánica. Pero tengo la impresión, por haber trabajado el año pasado en la puesta de "Orlando. Una ucronía disfórica" y este año en "Ecdisis", que todos tienen el mismo objetivo: volver a hacer del Complejo Teatral de Buenos Aires un espacio de excelencia artística y de referencia ineludible.


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