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El Supremo demorará una decisión y prolonga la crisis
La gravedad del escándalo ya tuvo impacto en la base parlamentaria del Gobierno, que el sábado perdió al Partido Socialista Brasileño (PSB), cuyos 35 diputados y siete senadores pasaron a engrosar el coro por la renuncia de Temer.
Aún así, el Gobierno conserva la cierta mayoría, pero esto podría alterarse sobre todo si el principal aliado, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) sale con sus 47 diputados, 10 senadores y cuatro ministros. Al menos dos formaciones más podrían seguirlo en ese gesto.
Sin embargo, Fernando Henrique Cardoso, presidente honorario del PSDB, que inicialmente había pedido la renuncia de Temer, moderó ayer su discurso y dijo que la agrupación debe aguardar para tomar una posición definitiva. Según él, si el PSDB apoyó hasta ahora la gestión de Temer, una salida precipitada podría ser interpretada como "oportunismo".
Pero el doble juego está a la orden del día y ayer trascendieron contactos entre este y Lula da Silva para hablar sobre una posible sucesión.
En un intento por mantener unida a su base, Temer convocó a una el domingo con todos los aliados del oficialismo y su gabinete de ministros, pero debió cancelarla poco después debido a la escasa adhesión que obtuvo.
Analistas sostienen que la unidad de esa base política es la única tabla de salvación de Temer, cuya popularidad hasta el estallido del escándalo no llegaba al 10%, pero que al menos tenía el apoyo de una mayoría parlamentaria que ahora se resquebraja.
| Agencia EFE y Ámbito Financiero |


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