23 de mayo 2017 - 00:00

El Supremo demorará una decisión y prolonga la crisis

Brasilia - Brasil vivió ayer una jornada de intensas negociaciones reservadas a la espera de la definición del futuro de Michel Temer y de cara a la conformación de una eventual administración de transición.

La decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) sobre su posible imputación será clave para que los partidos aliados del presidente decidan si dejan el Gobierno lo que, de concretarse, sellaría definitivamente la suerte del acosado mandatario.

En principio, el alto tribunal tenía previsto tratar el asunto mañana, pero ayer anunció que postergará su decisión hasta que se realicen las pericias técnicas al grabador usado por el empresario Joesley Batista para incriminar al jefe de Estado.

Los abogados de Temer aseguran que el audio fue editado maliciosamente para incriminarlo, pero el procurador general, Rodrigo Janot, uno de los puntales de la operación "Lava Jato" (lavadero de autos) aseguró que la prueba es completamente confiable.

En ese sentido, se reveló que al menos uno de los tramos editados contiene una conversación entre Temer y Batista sobre mujeres. Lo que se divulgó son 38 minutos sobre un original de 50.

Inicialmente, los abogados del mandatario pidieron que se suspendiera el caso, pero ayer renunciaron a esa posibilidad. Se cree que las pericias técnicas podrían demorar unas dos semanas.

La gravedad del escándalo ya tuvo impacto en la base parlamentaria del Gobierno, que el sábado perdió al Partido Socialista Brasileño (PSB), cuyos 35 diputados y siete senadores pasaron a engrosar el coro por la renuncia de Temer.

Aún así, el Gobierno conserva la cierta mayoría, pero esto podría alterarse sobre todo si el principal aliado, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) sale con sus 47 diputados, 10 senadores y cuatro ministros. Al menos dos formaciones más podrían seguirlo en ese gesto.

Sin embargo, Fernando Henrique Cardoso, presidente honorario del PSDB, que inicialmente había pedido la renuncia de Temer, moderó ayer su discurso y dijo que la agrupación debe aguardar para tomar una posición definitiva. Según él, si el PSDB apoyó hasta ahora la gestión de Temer, una salida precipitada podría ser interpretada como "oportunismo".

Pero el doble juego está a la orden del día y ayer trascendieron contactos entre este y Lula da Silva para hablar sobre una posible sucesión.

En un intento por mantener unida a su base, Temer convocó a una el domingo con todos los aliados del oficialismo y su gabinete de ministros, pero debió cancelarla poco después debido a la escasa adhesión que obtuvo.

Analistas sostienen que la unidad de esa base política es la única tabla de salvación de Temer, cuya popularidad hasta el estallido del escándalo no llegaba al 10%, pero que al menos tenía el apoyo de una mayoría parlamentaria que ahora se resquebraja.

Agencia EFE y Ámbito Financiero

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