31 de diciembre 2012 - 00:00

El temor es pequeño

El temor es pequeño
A veces las dictaduras sancionan leyes que reconocen la libertad y los derechos de las personas mientras algunas democracias sancionan otras que las coartan y eliminan. Esto obedece a que los gobiernos de facto suelen adoptar políticas liberales y desregulatorias en lo económico, como vía de escape a la presión social por la restricción de las libertades políticas (esta «real politik» que se viene dando desde los tiempos de Roma -hoy el mejor ejemplo es China- es vista por cierta izquierda como la prueba de una oscura conjura internacional capitalista). Por otro lado, la necesidad y el costo de mantener la mayoría que tienen las democracias populistas las llevan a adoptan políticas económicas represivas, que aseguren la dependencia económica de esos votantes al Estado. A la larga o a la corta (el tiempo dependerá de las patologías de los pueblos), ambos sistemas están destinados al fracaso, ya que sólo la verdadera democracia reconoce, respeta y fomenta ambas libertades -la política y la económica-, como camino para el desarrollo de las personas y su felicidad. Esto no significa que las verdaderas democracias no sufran otros problemas. Más que al efecto económico que podrían tener los recortes de gastos y subas automáticas de impuestos del «abismo fiscal» o el temor a que no se acuerde una extensión al techo de la deuda federal, el 1,21% que perdió el Dow el viernes (cerró en 12.938,11 puntos) tal vez refleje la inoperancia y el oportunismo de los políticos.

Es cierto que en la semana el Dow retrocedió el 1,92% (pierde el 0,6% en el mes), pero gana el 7,51% en el año (el sector financiero, el 26%), lo que está lejos de sugerir una gran crisis (en agosto de 2011, la última vez que tuvimos una pelea política similar a la actual, el Dow se desplomó el 19% en 14 ruedas) .

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