25 de junio 2009 - 00:00

El terror de Estado logra doblegar la protesta en Irán

La agencia semioficial iraní, Nehr News, difundió la imagen de Mahmud Ahmadineyad antes de reunirse en Teherán con el presidente del Parlamento de Bielorrusia.
La agencia semioficial iraní, Nehr News, difundió la imagen de Mahmud Ahmadineyad antes de reunirse en Teherán con el presidente del Parlamento de Bielorrusia.
 Teherán - Violenta dispersión de atisbos de manifestación, denuncias de torturas, cadáveres con signos de haber sido golpeados (ver aparte) y censura que logra imponerse incluso sobre las redes sociales de internet. Una maquinaria de terror de Estado parece doblegar la protesta, aunque la fractura en la teocracia no permite avizorar el desenlace de la revuelta originada en un denunciado fraude electoral que el 12 de junio consagró la reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad.

Miles de efectivos antidisturbios y milicianos islámicos Basij lograron dispersar una marcha frente al Parlamento iraní que había sido convocada por internet, en nombre del principal líder de la oposición, el conservador moderado Mir Husein Musaví, quien no aparece en público desde el pasado viernes, cuando asistió al sermón junto al líder supremo de la Revolución, ayatolá Ali Jameneí.

Incluso se anunciaba la presencia de Musaví acompañado por su esposa, Zahra Rahnavard, convertida en estrella durante la campaña.

Advertencia

Sin embargo, casi al mismo tiempo, en la página web del candidato derrotado se advertía a sus seguidores que la concentración no estaba respaldada por Musaví.

Cerca de medio millar de personas intentaron ayer reunirse frente al Parlamento, en el centro-sur de Teherán, pero fueron dispersados con palos, gas lacrimógeno y barras de hierro, dijeron testigos.

Éstos indicaron que los manifestantes levantaron las manos haciendo el signo de la victoria con los dedos y clamaron «Alahu Akbar» (Alá es Grande), el grito que espoleó la revolución en 1979. Como cada noche, la consigna resonó con fuerza dos horas después de caer el sol.

«Sangre por doquier» fue la frase utilizada por CNN para definir los choques entre manifestantes opositores y las fuerzas del orden en Teherán. La cadena no informó de víctimas mortales, pero aclaró que muchos manifestantes «fueron golpeados como animales», que fueron «obligados a confesar» y que las comunicaciones con el llamado «movimiento twitter» son más difíciles en relación con días pasados.

La represión de las protestas prosiguió anoche, cuando la Policía irrumpió en la sede del diario Kalameh, favorable a Musaví, ubicado en un edificio de la plaza Haft-e Tir, en el centro de la ciudad. Fuentes de la oposición indicaron que en la redada fue detenida al menos una veintena de personas, la mayoría de ellos, periodistas.

Por su parte, la Policía anunció que había desmantelado el cuartel general de los «saboteadores», localizado en un edificio de la citada plaza de Haft-e Tir utilizado por «uno de los candidatos» derrotados, donde se habían hallado documentos que probaban una supuesta conspiración e implicación de extranjeros, detallaba por su parte la televisión local PressTV.

En ese marco, el líder supremo de la Revolución iraní, ayatolá Ali Jameneí, volvió a respaldar la polémica victoria electoral del presidente Mahmud Ahmadineyad y subrayó que el régimen «no cederá a las presiones» populares.

En una declaración divulgada a través de la televisión estatal, la máxima autoridad de Irán pidió a los candidatos deponer las protestas e instó a todos los iraníes a arropar las labores del Gobierno. «Sobre los recientes incidentes relacionados con las elecciones, insisto en que se debe aplicar la ley. Ni el sistema, ni el pueblo cederán ante la fuerza», afirmó.

Horas después, el Consejo de Guardianes daba un nuevo mazazo a las aspiraciones de la oposición. La televisión estatal iraní en inglés PressTV anunció que el recuento parcial realizado de forma aleatoria por el Consejo de Guardianes en el 10% de las urnas había confirmado los polémicos resultados. La información fue mostrada en la pantalla en un breve gráfico y texto. A su vez, la teocracia volvió a acusar a la CIA de estar detrás de la revuelta.

Agencias EFE, DPA y ANSA

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