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El transporte que es orgullo de Medellín
Sobre rieles o por aire, el metro abre paso por todo Medellín.
Subirse al metro de Medellín no es usar un medio de transporte público, es tener experiencia urbana. No sólo porque su construcción a cielo abierto en gran parte de sus trayectos permite tener una panorámica privilegiada de la ciudad, sino también por el silencio reverencial y la actitud de adoración que los colombianos tienen con él. Acostumbrado al calor, la sensación de encierro y el ruido del subte porteño (cuyos vagones, por más pintorescos que sean en algunos casos, no dejan de ser indefectiblemente viejos), el impacto será inevitable para el turista argentino.
No es para menos: los paisas (como se llama a los oriundos del eje cafetero) adoran su metro porque creó y ganó espacios públicos, unió los barrios más pobres con el centro y conectó toda la ciudad, y, especialmente, porque es el único sistema de este tipo en Colombia y la primera experiencia de transporte masivo que se implementó en el país. Recién ahora los serios bogotanos, responsables de la capital (y viejos antagonistas de los paisas), están construyendo uno. Además, este metro está financiado por el Gobierno nacional, a diferencia del de Medellín, que fue completamente pagado por el Municipio de la Ciudad y el departamento de Antioquia, y es el único de estos sistemas, junto con el de Santiago de Chile, en Iberoamérica, que no está subsidiado por la Nación.
Así, subirse al metro de Medellín y observar el respeto y cuidado que los habitantes tienen con este transporte es una postal de la idiosincrasia de la ciudad, sus esfuerzos y ambiciones. Una imagen que se amplifica al llegar a la estación Acevedo de la línea K y tomar el metrocable, sistema aéreo que conectó el centro con las comunas, la versión colombiana de las favelas brasileñas o las villas argentinas. Subir a este teleférico implica ver una de las caras más emocionantes de la ciudad: los techos de las casas más pobres de Medellín tienen pintadas enormes con frases como «Qué bien me siento en mi barrio. Medellín siempre en primavera», «Popular ahora está chévere», «Popular no es tan peligroso» o, directamente, frases de agradecimiento al metro por unir estos barrios con la ciudad. Sin duda, una de las visitas más originales y auténticas que se pueden hacer en Medellín.


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