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El verano porteño, con agenda recargada
Son muchos los que quieren aprender la sensual técnica del 2x4. De hecho, a través del tango se accede a una auténtica narración de la vida de Buenos Aires, sus suburbios, sus bares, amores y desamores. Esa esencia se puede encontrar en muchos lugares que valen la pena recorrer para revivir épocas de guapos, milongas y deleitarse con la gastronomía tradicional.
La noche porteña tiene prestigio en el mundo. De a poco se la comienza a conocer como «la ciudad que nunca duerme», extensión del nombre que se ganó la calle Corrientes, la más popular en materia de espectáculos, un rubro que ya excede largamente ese escenario céntrico y se materializa en conciertos, recitales, teatros, cines, casinos, discotecas, cafés y pubs.
Los restoranes de Buenos Aires estánabiertos hasta altas horas y los baresno descansan, habitados por extranjeros y por porteños. También hay mucha vida en las calles. No importa la hora, al recorrer la Ciudad saldrán al paso del visitante estatuas humanas, imitadores de Gardel o poetas callejeros.Los bares son un ícono de la Ciudad. La gente se puede quedar horas tomando algo, sola o acompañada. Son un lugar de encuentros y amigos, o para leer, navegar en internet, ver desfiles, comprar artesanías, escuchar música en vivo. Entre los bares más antiguos se encuentran el Tortoni y 36 Billares, en Avenida de Mayo; La Giralda y La Paz, en Corrientes; el Británico, frente al Parque Lezama; Las Violetas, en Medrano y Rivadavia; La Biela, en Recoleta; y La Academia, en Callao y Corrientes. Algunos forman parte del patrimonio cultural de la Ciudad.

