6 de agosto 2013 - 00:21

Elección comenzará tarde por la última reforma electoral

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Elisa Carrió, Néstor Kirchner y Luis Barrionuevo
Elisa Carrió, Néstor Kirchner y Luis Barrionuevo
Más allá del éxito o del fracaso de cualquier intento de fraude electoral en la Argentina, hay elementos suficientes en cada comicio y este año otros extra que aportaron las últimas tres reformas electorales, como para alimentar todas las leyendas que rodean al destino final de votos y urnas.

• En la Argentina no puede hablarse de fraude sistémico, por lo menos no después de la entrada en vigencia plena de la Ley Sáenz Peña, y de hecho en casi ningún caso se pudieron comprobar los hechos. En general, las diferencias denunciadas aparecen en los casos explícitos (como las famosas urnas que terminaron estrelladas en la calle cuando a Luis Barrionuevo le cortaron el camino a su candidatura) o en historias que nunca pudieron ser comprobadas, como los votos faltantes que reclamó Elisa Carrió en las últimas elecciones.

• Antes de hablar de posibilidades de fraude, los comicios de ese domingo tendrán algunos problemas a solucionar en el comienzo y ya se denuncian potenciales riesgos. Se sabe que la apertura de las mesas de votación no será rápida y de hecho puede demorarse por un largo trecho. Los problemas los aportan dos leyes que hizo votar el Gobierno el año pasado que contienen algunas reformas electorales que pasaron desapercibidas, pero que complican la vida de los fiscales. No debe olvidarse en este caso la máxima de la política que rige todo comicio y que aún se aplica plenamente: "Urna que no se fiscaliza es una incitación al fraude".

• Primer conflicto: "Las autoridades de mesa deberán figurar en el padrón de la mesa para la cual sean designados". Es decir, el presidente o fiscal oficial tiene que ser de esa propia mesa. Si el designado por la Justicia electoral no está, deberá ocupar su lugar el vicepresidente y en caso de ausencia un fiscal del nuevo registro que se creó en la ley.

Es decir, que se aplica la reforma electoral que se votó el año pasado en la Ley 26.774, votada el último día de octubre de 2012: "Para la designación de las autoridades de mesa se dará prioridad a los electores que resulten de una selección aleatoria por medios informáticos en la cual se debe tener en cuenta su grado de instrucción y edad, a los electores que hayan sido capacitados a tal efecto y a continuación a los inscriptos en el Registro Público de Postulantes a Autoridades de Mesa".

Cuando se aprobó esa ley, la atención general estuvo puesta en la discusión por la habilitación del voto a los 16 años. Pocos repararon en el resto del contenido que se estaba votando, pero eso es algo habitual en las votaciones de los últimos años.

Uno de los principales problemas de cada elección es el momento de la apertura por la ausencia de los fiscales designados por la Justicia electoral. Ahora sus reemplazantes aparecerán de ese Registro Público de Postulantes a Autoridades de Mesa.

Alguien en la oposición se retrasó en el camino sin darse cuenta de que la opción era ordenar a los militantes que se inscribieran masivamente en ese registro, como sí hizo el kirchnerismo. De todas formas, el aporte de esos nuevos suplentes no será lo suficientemente rápido como para evitar que se generen conflictos en la apertura de las mesas.

• Los partidos políticos tendrán desde el próximo domingo otro problema extra. Eso es gracias a una reforma electoral que pasó desapercibida dentro de la ley que modificó el uso de los DNI: desde este año cada fiscal partidario deberá salir de la misma mesa en la que vota.

Hasta ahora cada partido, si podía, sentaba en cada mesa a un fiscal para defenderle "los votos" y las boletas en cada cuarto oscuro. Está claro que para casi todos los partidos, pero en especial los más chicos, es muy difícil tener un militante para cubrir cada mesa con el requisito de que no puede llegar desde otro lado sino estar incluido en el mismo padrón que debe fiscalizar ya que la ley estableció que no puede haber votantes agregados a los padrones como se hacía hasta ahora con los fiscales.

Es decir, cada militante que se siente a fiscalizar deberá ir a votar antes o después de su tarea y siempre que su mesa de votación esté a una distancia razonable. Todos los partidos creen que esta novedad les va a quitar poder de fiscalización.

"Ninguna autoridad, ni aun el juez electoral, podrá ordenar al presidente de mesa que admita el voto de un ciudadano que no figura inscripto en los ejemplares del padrón electoral", dice la ley.

El la última elección llovieron las denuncias sobre boletas acomodadas por el fiscal oficial en el cuarto oscuro que coincidieron en el candidato presidencial o a diputado, pero en los cargos locales correspondían a otro distrito. Esta vez, sobre todo en las PASO de la provincia de Buenos Aires, ese riesgo estará vigente.

Esa limitación de no poder incorporar votantes al padrón de cada mesa, limitando a los fiscales partidarios fue introducida en la Ley 26.744 (casi el mismo número que la anterior), que se aprobó el 16 de mayo de 2012, y que fue conocida por eliminar el registro de voto en la clásica libreta del DNI, habilitando el uso del nuevo documento en cédula y la entrega de una constancia que justifique la emisión del voto. Junto con ese cambio, el Gobierno deslizó (lo ingnoraron hasta último momento, incluso algunos kirchneristas) la limitación a fiscales.

La solución que organizan los apoderados de cada partido es arrancar el comicio (esto rige tanto para las PASO como en la elección general) con un fiscal partidario y luego cambiarlo para permitir que vaya a votar. Pero eso exige el doble de fiscales, algo que quizás sólo el kirchnerismo esté en condiciones de pagar.

• El radicalismo quiere tener listo antes del viernes un mecanismo de seguimiento paralelo del traslado de las urnas desde cada lugar de votación al lugar del escrutinio definitivo.

Es cierto que con la emisión del telegrama con el que se comunica el cierre de cada urna, se relativiza el peligro de esos viajes, aunque los votos en papel siguen siendo el único comprobante final en caso de una impugnación.

La UCR, orgánicamente, aprovechará la polémica por el suspendido ascenso del general de división César Milani, para recordar que el Ejército está a cargo del traslado de las urnas y que en estas condiciones exigirá veedores paralelos para fiscalizar a los camiones militares.

• El fraude electoral normalmente puede tener dos orígenes: problemas con los padrones o la emisión de DNI, como las sospechas que se sembraron en la elección de 2003 (donde el peronismo terminó jugando su interna entre Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá en la propia presidencial) por no estar depurado el padrón o con la ausencia de fiscales.

Pero en realidad, para que un fraude se pueda realizar de forma eficiente, deben existir en la elección al menos dos fuerzas dispuestas a complicarle el resultado a una tercera tanto en las mesas de votación como en el centro de cómputos.

Los procedimientos para modificar el resultado de una elección son múltiples, pero en general tienen perspectivas de éxito cuando comienzan dentro de la propia escuela del comicio. Y en este punto es imprescidible entender que toda maniobra tiene posibilidad de éxito en cuanto al fraude hormiga sólo si el presidente de mesa designado por la Justicia Electoral no concurre a la mesa que debe controlar y debe apelarse a algún dudoso sustituto.

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