Elena Roger y Escalandrum: comunión ideal para Piazzolla

Edición Impresa

• PRESENTARON EL BRILLANTE DISCO, PRODUCTO DEL PROYECTO QUE UNIÓ A LA CANTANTE CON EL SEXTETO
La excepcional vocalista y el talentoso grupo que dirige el nieto del homenajeado mostraron una unidad indisoluble en el concierto de presentación del álbum “Proyecto Piazzolla”.

Este proyecto sumó por todos lados. Escalandrum es un sexteto que nació en el jazz, que está integrado por enormes solistas y que en algún momento pensó que era hora de acercarse a la música de Ástor Piazzolla. Entonces produjo un par de discos y realizó unos cuantos conciertos con esas composiciones, inclusive con otros invitados. Elena Roger es una cantante y actriz consagrada, sobre todo en el ámbito de los espectáculos teatrales/musicales, que alcanzó su reconocimiento internacional con su papel de "Evita" en Londres y en Nueva York y que tiene en su currículum una serie brillante de piezas, en varias de las cuales ha sido protagonista excluyente.

Juntos, empezaron a pergeñar esta nueva relectura de las canciones de Piazzolla hace unos cuantos años. Y finalmente, grabaron este disco en los porteños estudios ION y lo publicaron en formato CD; seguramente, más adelante será también vinilo.

La bella sala del Teatro Coliseo fue un lugar a la medida de la presentación. La puesta de Renata Schussheim fue sencilla, austera, elegante, minimalista, con un vestuario de ropas oscuras, pequeños juegos de luces, proyección de algunas pocas imágenes no siempre definidas y un espíritu claramente urbano. La platea y los pullman colmados dieron el marco perfecto. Y, en el escenario, lo que hicieron Elena Roger y Escalandrum, en una unidad indisoluble, como si hubieran trabajado en septeto toda la vida, fue excelente.

El repertorio del disco incluyó unos cuantos de los temas más clásicos, la mayoría de ellos con textos de Horacio Ferrer. El concierto pasó por casi todos ellos, y agregó algunos otros títulos que quizá formen parte de un álbum futuro (¿un DVD en vivo, considerando que todo se filmó con varias cámaras).

La mayor parte del material es algo que todos, aún los no muy piazzolleanos, tenemos en la memoria. Romper con lo obvio de canciones tan escuchadas no era sencillo, pero lo lograron, en los arreglos, a veces muy atrevidos y personales, del gran pianista Nicolás Guerschberg, en la integración de un grupo que lleva mucho tiempo junto y que se mueve en estas aguas "como si fuera un cardumen", al decir del baterista "Pipi" Piazzolla, nieto del músico evocado. También en el desempeño solista de cada uno de los miembros de Escalandrum que permitió algunos solos; en el equilibrio entre temas muy repetidos y otros no tan habituales y, claro, en el papel central de una cantante excepcional

Sólo a modo de recuento vale decir que lo del teatro tuvo momentos magistrales en "Los pájaros perdidos", "Chiquilín de Bachín" y "La bicicleta blanca" al comienzo, en la mezcla de arreglos novedosos e interpretaciones vocales supremas de "Oblivion" ("J'oublie" ), "La muralla de China", "Balada para mi muerte" y "Balada para el año 3001", o en "Las ciudades", ya a la hora de los bises.

Dejá tu comentario