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Eluden las esquirlas del divorcio Binner-Alfonsín
Mario Barletta, Antonio Bonfatti
Los más prudentes -todos del ala socialista-, admiten cierta inquietud, aunque prefieren fantasear con que aún existen posibilidades de acercamiento a pesar de que Alfonsín ya encontró un reemplazante (anunció anoche que Javier González Fraga sería su compañero de fórmula) para el gobernador, quien juega con más fichas para ponerle un tinte rojo al sillón de Rivadavia. Arriesgan algunos que recién la semana que viene van a estar en condiciones de medir el impacto. «Por ahora, estamos expectantes», señalan desde las filas que justifican su optimismo con «las vueltas de la política».
Más críticos, en cambio, otros -los radicales, al borde del enojo- ya anticipan secuelas y, preocupados, optan por separar los tantos. La táctica de la «nacionalización» no parece ser tan efectiva como lo es para el principal opositor, Rossi, que se acuna en el regazo de Cristina de Kirchner desde que presentó en sociedad sus aspiraciones y, de hecho, ésa fue su mejor carta para catapultarse como candidato entre los otros competidores justicialistas.
Con el foco en la provincia, el flamante candidato a gobernador por el Frente Progresista, el actual ministro de Gobierno de Binner, Antonio Bonfatti, convocó a un encuentro con quienes le disputaron el puesto en las elecciones primarias del 22 de mayo. El lunes, tal como lo planeó, Bonfatti se reunió con el intendente radical de la ciudad capital, Mario Barletta, quien salió segundo en los comicios internos, el titular del Partido Socialista y senador nacional, Rubén Giustiniani, y el cuarto en el podio, también de la UCR, Luis Cáceres. Consciente de que necesita el aval de quienes fueron sus oponentes para ganar las elecciones -las internas dejaron latente que el PJ, si se une tras un solo hombre, puede lograr más votos-, Bonfatti no sólo buscó despejar todo tipo de sospecha sobre «chispazos» internos, también atinó a revelar un frente provincial con peso propio, que no depende del acuerdo a nivel nacional entre Alfonsín y Binner.
No obstante, Barletta no está tan seguro de que el encuentro admita también esa última lectura y ayer, ante la evidencia del fracaso del consenso a nivel nacional para conformar un frente como el santafesino, pidió no adelantar la discusión sobre las listas de diputados nacionales «cuando todavía no tenemos definida una estrategia para garantizar el triunfo en las elecciones» del 24 de julio. «Debemos ser lo suficientemente inteligentes como para que no afecte al Frente Progresista en la provincia. Pero eso depende de las estrategias comunes que podamos alcanzar entre los diferentes actores. Hasta ahora sólo cumplimos con la formalidad de una foto y algunos saludos de cortesía», alertó.
En paralelo, otro intendente radical, Palo Oliver -de la localidad de Santo Tomé, que se llevó la medalla de ser el candidato más votado en la interna del Frente-, apuntó directamente al acuerdo de Alfonsín con Francisco de Narváez, la semilla de la ruptura con Binner, y dijo que cree que «nos va a hacer mucho mal y desdibuja el perfil ideológico de la UCR. No es la primera vez que la UCR toma una decisión que va en contra de su esencia. Creo que perdemos una oportunidad de recuperar a la UCR como una fuerza progresista», advirtió.


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