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Empresarios en alerta por auge de conflicto social
La UIA en un comunicado manifestó "preocupación" por agresión a Morales y el caso Kraft
Héctor Méndez
Los empresarios presentes (una docena) intercambiaron datos preocupantes sobre el movimiento Tupac Amaru de Jujuy, de otras corrientes piqueteras del Gran Buenos Aires y de las nefastas consecuencias que tendría para las instituciones que episodios como los que sufrieron Morales y la embajadora de Estados Unidos se generalizaran. También se habló allí de la necesidad de volver a poner en marcha el Grupo de los Siete (conformado por las entidades más representativas del campo, los servicios y la industria), que permanece casi inactivo desde que el Gobierno del matrimonio Kirchner sorprendió a la sociedad con una avalancha de iniciativas políticas que aún no encuentran respuestas ni en el empresariado ni en la oposición.
Tras el encuentro -del que no participó el presidente Héctor Méndez, de viaje-, Adrián Kaufmann Brea (Arcor, vicepresidente) y el secretario José Ignacio de Mendiguren, el comité ejecutivo de la central fabril emitió un comunicado en el que se «preocupa» por esos hechos.
Allí manifiesta la UIA «su preocupación por los recientes hechos de violencia acaecidos en la provincia de Jujuy contra reconocidos líderes políticos, y reitera la necesidad de actuar en el marco de ley y las instituciones de la República». El comunicado agrega que ésos «y otros hechos producidos en el pasado reciente, como los que restringen la libertad de trabajo, de tránsito y afectan el ejercicio de toda industria lícita, cualquiera sea su origen u objetivo, buscan imponer metodologías que usan la fuerza por encima de la ley».
La «mesa chica», que presidió Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza) comenzó a sesionar poco después de que el ministro de Economía, Amado Boudou, dijera -en relación con una comunicación del día anterior de la AmCham- que «la seguridad jurídica también es para los trabajadores», lo que generó cierto disgusto.
De todos modos, la UIA volvió al camino de la prudencia: apenas una «preocupación» y no un repudio. Estos veteranos dirigentes empresariales percibieron que el viento político mudó desde la derrota K del 28 de junio y los fervores de esos días han vuelto a dar lugar a un mensaje más contemporizador.
Tras asegurar en el comunicado que «estas acciones impiden el diálogo, afectan la convivencia, vulneran los derechos de la ciudadanía y alteran el normal desenvolvimiento de las instituciones», la entidad pide que «en un momento en que la economía nacional parece encaminada a superar los efectos de la crisis internacional, resulta imprescindible asegurar los marcos institucionales del Estado de derecho, fundamento del desarrollo económico y el progreso social».
El resto de la reunión se dedicó a la organización de la próxima Conferencia Industrial, que se desarrollará en noviembre en el Sheraton Pilar. Llevará como título «La hora de los consensos básicos para el desarrollo»; este último, un término que lleva la impronta del frondicista De Mendiguren. Desde ya, e igual que el Coloquio de IDEA que arranca el miércoles próximo, no se espera una concurrencia importante de funcionarios del Gobierno, pero sí de legisladores de la oposición (electos y con mandato renovado).


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