3 de septiembre 2013 - 00:00

En busca del respeto

Jorge Fernández Lobbe en lo alto. Los Pumas entrenan esperando el choque del sábado, en la madrugada argentina, ante los poderosos All Blacks.
Jorge Fernández Lobbe en lo alto. Los Pumas entrenan esperando el choque del sábado, en la madrugada argentina, ante los poderosos All Blacks.
Los Pumas enfrentan este sábado a la madrugada de nuestro país a los All Blacks, el más difícil de los rivales en el rugby internacional. Siempre se habla de la pasión que sentimos en nuestro país por el fútbol tanto como sienten el mismo deporte nuestros vecinos de Brasil. Esa misma locura la viven en un país de ensueño, con poco más de cuatro millones y medio de habitantes.

Como receptores de la emigración de otros países del Pacífico Sur, es una sociedad mixta en la que conviven los maoríes (antiguos habitantes de Aotearoa), los colonos británicos y la diáspora de países como Fiji, Tonga y Samoa. La combinación de estas razas genera un equipo de los All Blacks que, hay que decirlo, mete miedo.

Ganadores del último Mundial, disputado en su propia casa en septiembre y octubre de 2011, son lejos el equipo con mejor promedio de victorias en su historia. Si se analizan únicamente los partidos con Los Pumas, desde 1976, cuando se enfrentan ambos equipos, Argentina solamente tuvo un empate en 21 puntos (en 1985) como paliativo para 19 derrotas, algunas muy categóricas.

El rugby neozelandés hoy tiene títulos mundiales en mujeres y varones, en quince y siete (en el reciente Mundial y en las ligas mundiales de ambos géneros) y en su lista de palmarés sólo falta el Mundial M20 que ganaron cuatro veces seguidas antes de fallar en sus últimos dos intentos.

El negro de su vestimenta y el Haka previo intimidan. Más allá de eso, el nivel histórico y el actual son lo que más incomoda a cualquier rival. "Es como enfrentar a Federer o Nadal", explicaba Mauricio Reggiardo. "Jugás cien veces y le podrás ganar una. Pero el próximo partido puede ser esa vez, así que hay que estar bien preparados y listos".

El expilar jugó en 1997 en la que fue la peor derrota de la historia de Los Pumas, un inapelable 93-8. Como entrenador estuvo también hace 18 días en Soweto cuando Los Pumas cayeron en el arranque de la segunda temporada del Rugby Championship. Ese 73-13 fue tan inapelable como doloroso; se corrigieron muchas cosas para la revancha en Mendoza y el equipo ya está en Auckland preparándose para un nuevo partido.

La batalla que le darán a los All Blacks dependerá pura y exclusivamente de su capacidad para sostener durante la mayor cantidad de minutos una defensa sin fisuras, una ataque eficiente y anotar puntos cada vez que puedan.

Ese plan anduvo durante casi una hora en el mismo encuentro del año pasado. "Fue probablemente el partido más difícil de local", contó ayer Ian Forster, del staff técnico de los All Blacks.

En Nueva Zelanda están buscando generar incomodidad a los argentinos. No hay nota periodística que no haga referencia a la suspensión a Leonardo Senatore, encontrado culpable de morder a un sudafricano. Los Pumas no son un equipo sucio, ni Senatore es un caníbal. Fue una desafortunada acción de juego y Senatore merece la suspensión de nueve semanas.

La mejor manera de acallar esas críticas es jugando bien e incomodando a los All Blacks con el pegajoso juego argentino. Entonces, ese pueblo tan fanático por el rugby recuperará el respeto por Los Pumas.

Dejá tu comentario