22 de febrero 2011 - 00:00

En China no se puede reencarnar sin autorización

Quienes creían que no hay relación posible entre la metafísica y el materialismo dialéctico maoísta deberán revisar su posición. China acaba de prohibirle al Dalai Lama, líder espiritual tibetano en el exilio, que reencarne sin el permiso del Gobierno. El Dalai Lama, a punto de retirarse, exigió reencarnar en un país libre y pide votaciones democráticas para la elección de su sucesor, pero China se opone a ello.

«Los altos cargos del Gobierno comunista chino creen que muchos de los problemas que afrontan en el Tíbet desaparecerán cuando muera el XIV Dalai Lama. Están esperando a que fallezca», dijo el experto en budismo Timothy Johnson.

China está en conflicto con el Tíbet desde que lo ocupó en la década del 50: allí vive una etnia con una clara identidad formada por cinco millones de habitantes, con una lengua y una religión distintas que reconocen al Dalai Lama como líder espiritual, y político, inclusive desde que se exilió en Dharamsala (India) en 1959. Las políticas étnicas del régimen chino han tenido consecuencias como las revueltas tibetanas de 2008 y las uigures de 2009, con decenas y centenares de muertos civiles, respectivamente, y mientras el Dalai Lama ha cosechado apoyos internacionales en sus siete décadas de mandato, todo parece indicar que morirá fuera del Tíbet.

Además del aspecto metafísico de la cuestión, no falta quien presume una razón política, mucho más verosímil, en la prohibición china. La Policía india acaba de hallar más de un millón de euros en el monasterio del Karmapa Lama, el líder religioso tibetano al que se señala como posible sucesor del Dalai Lama. Karmapa Lama es sospechado de espía chino, lo que reforzaría el hecho de la existencia de yuanes chinos entre las divisas halladas en la India.

El Buda viviente de 25 años, residente en Dharamsala, sede del Gobierno tibetano en el exilio, fue interrogado en dos ocasiones ante las sospechas de vínculos con China. Las autoridades creen que el objetivo de Ugyen Thinley Dorje, el XVII Karmapa y tercera figura religiosa tibetana, consistía en establecer monasterios budistas en la India controlados por Pekín. China negó ayer cualquier relación con el joven que en 1999 escapó del Tíbet para seguir las enseñanzas del Dalai Lama en el exilio.

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