25 de mayo 2009 - 00:00

En crisis, Cuba exige “ahorro o muerte”

La Habana - Cuba no se mantiene ajena a la crisis económica del mundo capitalista. En el país socialista presidido por Raúl Castro se reiteran los llamamientos al ahorro, mientras se observa una falta de liquidez y expertos temen incluso la primera contracción económica en 16 años. Sólo una hipotética relajación del embargo estadounidense podría provocar un despegue.

El Gobierno cubano corrigió de un 6% a un 2% su previsión de crecimiento económico para 2009. Por su parte, el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), un «think tank» de la Universidad de La Habana, prevé que continúe la desaceleración de la economía del país y que sólo crezca cerca del 1%, tras picos del 12,1% en 2006. Su pronóstico más pesimista apunta a un retroceso del 0,5%.

Un informe del CEEC firmado por Pavel Vidal afirma que en 2008 el déficit de la balanza de pagos creció drásticamente por el aumento de los precios de importación del petróleo y los alimentos, y la caída de los del níquel exportado por Cuba. En 2008, la isla se vio asolada además por tres huracanes, con daños por 10.000 millones de dólares. Debido a su impacto, la producción agrícola cayó un 7,3% en el pasado trimestre, mientras más de medio millón de viviendas están pendientes de reparación, según estadísticas oficiales.

En términos generales, la crisis mundial ha llevado a una caída en la demanda de productos y servicios, y a que se pongan en duda proyectos de inversión, en medio de condiciones de financiación más duras, aspectos que también afectan a la isla. El vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura, anticipó «dificultades» por la crisis, pero consideró que «si algún país está preparado para enfrentarla, ése es Cuba», y que no se llegará a despidos masivos como en países capitalistas.

No obstante, Vidal estima que, al margen de la crisis, también hay problemas estructurales internos en Cuba que frenan el crecimiento, como una agricultura e industria «rezagadas», la poca diversidad del comercio exterior cubano y la baja productividad de gran parte de las empresas estatales. «No se han llevado a cabo reformas estructurales suficientes para cambiar tal situación», añadió.

En los últimos años, una vez superada la brutal crisis que afectó a la isla en la década del 90, tras la caída de la Unión Soviética, la economía cubana se ha visto apuntalada por la cooperación con Venezuela, que incluye principalmente la exportación de servicios sanitarios. Según Vidal, dichos ingresos representan una protección «sustancial» ante la crisis, aunque «dichas exportaciones comienzan a ralentizarse y no encuentran sustituto en otros sectores».

En medio del desequilibrio en la balanza comercial y de cuenta corriente, y la caída en los ingresos del Estado, empresas extranjeras aseguran no estar recibiendo pagos por sus productos, mientras el país pospuso algunos compromisos de reembolso de deuda externa. La falta de liquidez ha llevado a los bancos de la isla a limitar la extracción de efectivo por parte de empresas extranjeras.

Eduardo Bencomo, presidente de CIMEX, una de las mayores corporaciones estatales cubanas, reconoció que se están retrasando los pagos de determinados productos, pero precisó: «La voluntad es de seguir pagando. El país va a seguir pagando. Sin lugar a dudas, van a demorarse algunas cosas».

Hace una semana, las autoridades afirmaron que hasta abril de 2009 se había gastado en generar electricidad 40.000 toneladas de combustible por encima de lo planeado. Días después, el diario oficial Granma publicó dos artículos criticando el «derroche» e instando a la población a ahorrar y a trabajar más y mejor. Granma dijo que «ahorro o muerte» debe ser el lema frente a la crisis.

El ministro de Economía, Marino Murillo, presentó el viernes un plan de ahorro eléctrico que, de no cumplir sus objetivos, podría llevar en casos extremos a apagones planificados, como los que se produjeron durante el «período especial» de los 90. Murillo afirmó que el país no tiene problemas de capacidad de generación, pero que no puede pagar más de lo planeado en energía.

Cuba considera el embargo estadounidense como el principal obstáculo para su economía, con daños estimados en más de 90.000 millones de dólares desde 1962.

En abril, el presidente Barack Obama levantó las restricciones de viajes a Cuba para cubanos residentes en Estados Unidos, así como para el envío de dinero a familiares. Vidal consideró, no obstante, que no se prevén grandes repercusiones por dichas medidas, ante la crisis económica. Pero algo que, según el economista, sí tendría un «impacto determinante» sería el fin de la prohibición de que estadounidenses visiten la isla. Expertos del FMI creen que podría duplicar de la noche a la mañana el turismo en Cuba.

Agencia DPA

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