30 de abril 2013 - 00:00

En Grecia cortan hasta el hueso

El empleo público era una de las “vacas sagradas” de Grecia, que ningún partido quería tocar para no afectar a sus “clientelas”. Pese a las protestas de los últimos días, la Unión Europea barrió con ese tabú.
El empleo público era una de las “vacas sagradas” de Grecia, que ningún partido quería tocar para no afectar a sus “clientelas”. Pese a las protestas de los últimos días, la Unión Europea barrió con ese tabú.
Atenas - En el centro de Atenas hay una plaza con un nombre muy curioso: Plaza de los Lamentos (Plateia Klafthmonos). La historia cuenta que hace unos cien años se congregaban allí funcionarios frente al Ministerio del Interior y se lamentaban de sus penas, pues cada nuevo Gobierno solía despedir a casi todos empleados públicos para contratar a sus propios miembros del partido y amigos. En 1911 se puso fin a todo ello y quedó prohibido en la Constitución despedir al funcionario.

Ahora, tres años después de la primera petición de ayuda de parte de Atenas, Grecia cede ante uno de los tabúes en el país por la presión de los acreedores. El Parlamento acordó en la tarde del domingo despedir a 15.000 funcionarios antes de que concluya 2014.

Aparte de la mala gestión, a los acreedores les disgusta sobre todo el inflado aparato estatal. Desde el primer programa de ahorro en 2010 no se ha dejado de pedir una reducción del cuerpo del funcionariado. Y con ello se referían a los empleos fijos de los trabajadores del servicio público y los funcionarios. Entonces Grecia contaba, según los datos oficiales, con 768.009 empleados públicos para sus 11 millones de habitantes.

Pero nadie quería tocar esa "vaca sagrada" del empleo público, pues en esa sobredimensionada burocracia hay muchos "perros guardianes" de cada partido empleados, según los denomina parte de la prensa.

Cada nuevo Gobierno colocaba a muchos de sus allegados en esos nuevos puestos de trabajo fijos. No es un secreto que entre los privilegiados figuran muchos que no estaban calificados para la labor que tenían que desempeñar y que a menudo sólo calentaban la silla. Si se llegaba en algún caso a un proceso disciplinario o a alguna acusación por malversación de fondos, seguían recibiendo su salario durante años. Ahora estos funcionarios serán los primeros en ser despedidos.

Para cumplir con las exigencias de los acreedores, Atenas tiene que despedir a 150.000 funcionarios antes de 2015. Primero intentó hacerlo con medidas suaves como sólo contratar a uno de cada cinco que se jubilaban.

Pero la presión de la "troika", integrada por la UE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), ha conducido a que el Gobierno actúe de forma más enérgica. Por ello despedirá a aquellos que tengan algún proceso pendiente y cerrará departamentos que considere superfluos.

La oposición de izquierda se posicionó enseguida en contra de los despidos en la administración pública, pero la consigna de "ningún despido en el sector público" no FUE bien recibida por los cientos de miles de desocupados del sector privado. Muchos consideran unos "vagos" a los empleados públicos y les choca cómo se los está protegiendo. Es por ello que la oposición ahora se limita a lamentar que con la nueva regulación se abre aún más la puerta a los despidos masivos.

Tampoco el Gobierno de coalición integrado por conservadores, socialistas y la Izquierda Democrática sabía cómo realizar los despidos sin violar la Constitución. La solución la encontró el ministro del Interior, Antonis Manitakis, un prestigioso catedrático de Derecho Constitucional, quien se remite a los artículos en los que se señala que un funcionario puede ser destituido si el departamento en el que trabaja deja de existir.

Tres años después del rescate, la situación de Grecia sigue siendo extremadamente difícil. El desempleo se encuentra en una tasa récord del 27%. Casi el 60% de los jóvenes no tiene trabajo y la economía se contrae por sexto año consecutivo.

Para este año, el Banco Central griego considera que la contracción será del 4,6%. Las reformas y las medidas de ahorro las controla la "troika", que es la que ajusta las condiciones continuamente. Desde 2010 se han actualizado esas condiciones, lo que significa que se han puesto en marcha nuevas medidas de ahorro.

Para 2014 se espera que la economía griega comience a crecer, aunque sea sólo un paupérrimo 0,4%. Nadie sabe por cuánto tiempo podrá soportar la sociedad griega este duro rumbo.

Agencia DPA

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