Aburre esto de seguir culpando a Grecia por cada baja. Aburre y es mentira. Ayer la excusa fue que Atenas no conseguía formar un Gobierno y que había que hacer una nueva elección, así que las Bolsas europeas retrocedieron y el Dow bajó un 0,5 por ciento a 12.632 puntos. Si desde esta humilde columna venimos afirmando hace semanas que habría elecciones en junio es porque estaba cantado. De la misma manera podemos decir cualquier Gobierno que surja será tan débil que no podrá evitar que el país siga rumbo al caos y que el FMI, el BCE y la Fed ya están tomando recaudos para evitar que esto se transforme en un desastre. La decisión alemana de aceptar una mayor inflación que comentamos ayer es casi una carta blanca para que el BCE emita todo lo que haga falta llegado el caso.
Tal vez la Fed no instrumente un QE3, ¿pero para qué, cuando en la práctica lo está haciendo el propio mercado al lanzarse masivamente sobre los treasuries y Bunds alemanes que vienen marcando una seguidilla de records históricos? Para no irnos tanto por las ramas, la noticia del fracaso del acuerdo griego se conoció antes de la apertura de Wall Street. Sin embargo, poco después de mediodía el Promedio trepaba un 0,5 por ciento y no fue hasta las tres de la tarde que entró de lleno en terreno perdedor. Nueve bajas en las últimas diez ruedas, los commodities desplomándose y los inversores refugiándose en el dólar es algo que admite una sola explicación: se desconfía de todo.
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