En medio de un escándalo, el oficialismo sancionó el voto 16

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La Cámara de Diputados convirtió en ley anoche, con 131 votos a favor y 2 en contra, el voto a partir de los 16 años, en medio de la retirada de todos los bloques opositores del recinto.

Con esta ley casi un millón y medio de nuevos electores se incorporarán al padrón a partir de las elecciones legislativas de 2013, una ampliación del mercado proselitista que beneficia a peronistas, radicales, socialistas, macristas y también a consultoras, encuestadoras y empresas de marketing político a lo largo y ancho de todo el país.

El proyecto, que no define el voto de los jóvenes de 16 y 17 ni como opcional ni como obligatorio, suma aproximadamente un millón 380 mil nuevos electores al padrón que hasta las elecciones de 2011 sumaba casi 28,5 millones de votantes. En el recinto, el proyecto contó con el respaldo del oficialista Frente para la Victoria y sus aliados.

Tras el discurso del diputado oficialista Andrés «Cuervo» Larroque, que tildó al bloque socialista de «narcosocialista» y a la UCR de no poder «gestionar ni una calesita», todos los bloques opositores dejaron sus bancas antes de la votación.

El PRO rechazó el proyecto a través de la diputada y jefa de Jóvenes PRO, Soledad Martínez: «No es que se priorice a los jóvenes, es una necesidad del Gobierno». En la Coalición Cívica, reapareció Elisa Carrió, y dejó en claro la postura de su bancada: «Sube la base electoral e incrementa el piso para beneficiar al PJ. Todos los que estamos acá nos creíamos grandes cuando éramos muy jóvenes y gran parte de esa generación fue víctima y a todos nos atropelló la vida. ¿Para qué queremos que la vida atropelle a nuestros hijos?».

Los nuevos votantes quedaron equiparados a los mayores de 70 años y a los enfermos. Se les permite votar, pero en caso de no hacerlo, por el motivo que fuera, se los exceptúa del pago de multas y sanciones. Sólo se impondrá multa de 50 a 500 pesos al elector mayor de 18 años y menor de 70 que no emita su voto y no justifique ante la Justicia su ausencia.

Paso adelante

El presidente de la Cámara de Diputados, el cristinista Julián Domínguez, aseguró ayer que la sanción de la ley que permite el voto a partir de los 16 años «es un paso adelante en la ampliación de derechos». «Hay un cambio en la cultura de la información y una revolución en los procesos de comunicación, donde los jóvenes saben lo que está pasando y quieren participar en la construcción de su presente y futuro», señaló el diputado. A su entender, la nueva norma «logra ampliar los márgenes de participación en la elección de los representantes, al igual que la ley Sáenz Peña del voto secreto y universal y la ley que permitió el voto de la mujer a mediados del siglo pasado».

Desde el Frente de Unidad Peronista, Alberto Asseff (PNC-Unir) rechazó la iniciativa que fue presentada en el Congreso por los senadores oficialistas Aníbal Fernández y Elena Corregido. «Toda ampliación de derechos debe ir acompañada por una ampliación de obligaciones. Deberíamos exigir, al menos, que los nuevos electores tengan primaria y secundaria completa».

En el recinto, se generó una ovación de todos los bloques para el diputado socialista del Frente para la Victoria, Jorge Rivas, quien luego de sufrir una tetraplegia a partir de un intento de robo, volvió a pronunciar un discurso a través de un sistema de software de reproducción de voz. El diputado afirmó que los jóvenes «comparten y piensan un modelo de Nación, de Estado, de economía, y muestran un fuerte interés por cambiar las cosas más inmediatas que los afectan».

En la UCR otorgaron libertad de acción aunque la mayoría de los diputados alfonsinistas tenían decidido su voto a favor en general, a pesar de que reclaman la obligatoriedad del sufragio para los jóvenes de 16 y 17 en consonancia con lo establecido por la Constitución Nacional. El vicepresidente de la Cámara de Diputados, el radical Mario Negri, aseguró: «Hay una cosa que nos une con el dictamen de mayoría que es el reconocimiento a la ampliación de derechos a los jóvenes de 16 años, pero tenemos tres diferencias sustanciales. La primera, el dictamen de mayoría es discriminatorio. En segundo lugar, buscan el atajo del artículo 37 de la Constitución para ver cómo la expansión del derecho no termina siendo obligatoria y termina siendo optativa, es decir absolutamente voluntaria. Y la tercera es la diferencia entre elector y ciudadano».

El FAP en su mayoría iba a abstenerse en la votación en general, al menos diputados del GEN de Margarita Stolbizer y el Partido Socialista de Juan Carlos Zabalza. Otras expresiones como Libres del Sur de Victoria Donda y Unidad Popular de Claudio Lozano, votaban a favor.

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