A fines de la semana pasada, desde el Gobierno se reiteró que la política de acumulación de reservas «es un pilar» de la gestión económica.
Así ante un fuerte ingreso de dólares proveniente de la cosecha de soja, se compra todo el excedente y se impide que el tipo de cambio nominal caiga. Aún a pesar de compras que algunos días superaron los u$s 230 millones, el tipo de cambio no se movió de $ 3,95. A fines de la semana pasada, la autoridad monetaria consiguió superar el récord anterior de reservas, al acumular u$s 50.600 millones.
Para tener idea del impacto que esto genera en la actividad económica, basta un ejemplo. Los u$s 740 millones adquiridos en el arranque de julio (último dato oficial) generaron la emisión en paralelo de nada menos que 2.900 millones de pesos... ¡antes de llegar al día 10 del mes!
Si se mantuviera este ritmo, algo que efectivamente ocurrió en la segunda semana de julio, significa que en todo el mes el BCRA terminaría emitiendo unos $ 11.600 millones. ¿Podrá absorber vía Lebac, Nobac o pases pasivos semejante cantidad de moneda? Todo indica que no, salvo que esté dispuesto a pagar una tasa de interés mucho más alta que la actual. En la última licitación de Lebac, la tasa apenas superó el 10% anual en pesos, contra una inflación que se proyecta en 25% para todo el año.
Esta política de acumulación de reservas puede convertirse, por ende, en un verdadero talón de Aquiles para la política monetaria oficial. Sucede que cuanto más dólares termina comprando el BCRA, más presión le agrega a los precios a través de la emisión monetaria.
La acumulación de reservas no persigue sólo un fin meramente defensivo ante posibles crisis externas, como sucedió durante la gestión de Martín Redrado. Ahora las reservas también se usan para pagar vencimientos de deuda en dólares y lo propio sucederá en 2011.
El problema no se termina ahora que está llegando a su fin la «temporada alta» para los dólares provenientes de la soja. Existen varios motivos que permiten avizorar que la tendencia al ingreso de divisas seguirá siendo alta al menos en los próximos 60 a 90 días. Estas son algunas razones:
Estas divisas que se consiguen ingresan al país y generan más presión para que el Central salga a comprar. Pero agravan aún más el circuito de acumulación de reservas y aceleración inflacionaria.

