1 de julio 2010 - 00:00

En trimestre que no fue ni malo ni bueno

En trimestre que no fue ni malo ni bueno
Es humano y hasta cierto punto casi lógico adjetivar fenómenos que no son ni buenos ni malos, ni lindos ni feos, ni agradables ni desagradables. De todas formas, la idea de que el trimestre bursátil que acaba de concluir fue horrible, como dicen algunos analistas, es un dislate. Simplemente, el trimestre fue. Quienes apostaron por la baja podrían decir que fue espectacular, quienes apostaron por la suba podrían decir que fue terrorífico. El adjetivo depende de lo que le ocurrió a cada uno, o de lo que cada uno esperaba de ese período. Para decirlo de manera más clara: la adjetivación de lo que sucedió/sucederá en el mercado deschava la intención de quien hace ese comentario.

Dicho esto, no caben dudas de que para los que vienen apostando por la suba de las acciones puede haber sido un trimestre horrible. Veamos algunos números: el Nasdaq se desplomó un 12,04%; el S&P500, un 11,86%; el Russell 2000 un 9,24%; y el Dow, un 9,97% (ayer retrocedió el 0,98% al cerrar en 9.774,02 puntos). Con esto los cuatro principales indicadores bursátiles norteamericanos quedaron en el punto más bajo de los últimos ocho meses. El precio del petróleo se desbarrancó el 9,71% y el del cobre el 17,2%. Por el lado de las subas tenemos al oro, que ganó el 11,87%; al dólar, que trepó el 6,19% frente a las principales monedas (¡atención, que frente al yen cedió el 5,75%!), y a los títulos del Tesoro, cuya tasa a 10 años disminuyó 90 puntos básicos. Si bien posiblemente estemos equivocados, las implicancias contenidas en todos estos números las hemos comentado muchas veces.

El problema es que más allá del ruido de fin de mes, cuesta mucho encontrar alguien dispuesto a apostar por un nuevo rally alcista.

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