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Encierro aeronáutico con Puricelli
La convocatoria fue acotada sólo a los brigadieres de la cúpula. Quedaron afuera del contacto con el ministro la mayoría de los brigadieres modernos y los comodoros con mando de unidad (la línea de sucesión si se renueva la conducción). Puricelli llegó a las 11.30; fue recibido por el titular de los aviadores, brigadier general Normando Costantino, y una guardia de honor. Los soldados vestían uniforme histórico, armados con fusiles Mauser 1909 y sables, codiciados por coleccionistas y anticuarios.
El jefe de la Fuerza Aérea abrió las deliberaciones en el microcine del piso 9; el PowerPoint mostró una situación interna que parecía más bien la descripción de un político en campaña; eso sí, pasó el aviso de la falta de presupuesto. No hubo menciones al asunto del tráfico de casi una tonelada de cocaína que se cargó en Morón en el avión de los Juliá. El relato oficial de los aviadores es que el problema atañe al Ministerio de Seguridad y a la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC). Tampoco se aclaró la crisis que sufre la instrucción de los jóvenes pilotos que no pueden volar porque no hay aviones entrenadores disponibles. La Armada ofreció sus 5 aparatos turbo Mentor basados en Punta Indio para paliar la coyuntura; 6 alféreces y dos pilotos del Ejército se sumaron al curso de los aviadores navales.
Puricelli no se quedó al ágape preparado por la empresa aérea estatal LADE que dirige el brigadier José Pontecorvo, el ministro dejó a Costantino sin la oportunidad para suavizar diferencias copa en mano; igual disfrutaron el catering: empanadas, pinchos caprese, canapés, tabla de fiambres y salmón ahumado.
Descontrol
El ambiente en la fuerza está caldeado por una sucesión de escándalos, que muestran descontrol en la seguridad de los cuarteles, el foco de la preocupación del ministro. La base aérea de El Palomar volvió a ser escenario la semana última de un confuso episodio en el que un auto de alta gama con dos personas armadas ingresó a la unidad militar donde se estacionan los aviones de la presidencia. Fue perseguido por patrullas de la Fuerza Aérea y de la Policía Bonaerense, pero logró escapar tras derribar un portón de hierro; la persecución ocurrió en las calles internas de la base. Ya había sido noticia esa misma base por el presunto sabotaje a un avión de la flota presidencial, episodio aún sin respuesta, y también por el robo de miles de proyectiles calibre 22 y 9 mm, los más utilizados en asaltos a mano armada.
Las falencias en la seguridad salieron a la luz en agosto de 2010 con el robo fusiles FAL, pistolas 9 mm y ametralladoras Ingram del Grupo de Guerra Electrónica ubicado en la guarnición Aeroparque que dependía del Comando de Operaciones Aéreas.
Puertas adentro, la oficialidad antigua señala la inacción del jefe Costantino; no se ha tomado ninguna medida tendiente a mejorar la seguridad de los predios; «ni siquiera se reemplazaron las puertas de acceso a los polvorines de la base El Palomar de donde se sustrajeron más de 20.000 municiones. Esas puertas son de madera y están allí desde la construcción de la base en 1949», acotó la fuente militar.
El ministerio estudia un plan elaborado por el brigadier mayor Marcelo Ayerdi, comandante de Alistamiento y Adiestramiento, que busca poner barreras electrónicas y vigilancia remota (cámaras) en los perímetros de las bases más importantes.


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